Los romances reprimidos por las circunstancias
sociohistóricas han arrojado varios de los mejores títulos en la historia del
cine. Rememoro con veneración máxima obras como Casablanca (Michael Curtiz, 1942), Los girasoles de Rusia (Vittorio De Sica, 1970) o Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000),
filmes de aquellos que no obstante te tiran al piso en términos de la
emocionalidad que logran transmitir, son de obligado visionado por lo menos
para este quien escribe.
Uno de los nombres venidos al cine a través de la
literatura es el de Patricia Highsmith (1921-1995), autora más relacionada con
temáticas criminales casi siempre contadas a través del suspenso, más famosa
por haber engendrado la serie Ripley a través de cinco novelas. Y es gracias a
la propia Highsmith que se han filmado películas más que acertadas como Pacto siniestro (Alfred Hitchcock, 1951),
A pleno sol (René Clément, 1960) o El talento de Mr. Ripley (Anthony Minghella,
1999).
Carol
Como parte de la selección oficial del pasado Festival de
Cannes, llegó una nueva adaptación a la obra de Patricia Highsmith bajo el
título Carol (Todd Haynes, 2015),
pasando de la literatura al texto fílmico la novela homónima también conocida
como El precio de la sal (1952).
En el filme Carol
seguimos a una joven vendedora de una tienda departamental (Rooney Mara)
insatisfecha con su vida, que un buen día conoce a una madre en pleno proceso
de separación matrimonial (Cate Blanchett), con quien súbitamente originará una
atracción recíproca. A medida que las protagonistas van acercándose más, un
latente deseo irá creciendo de manera paulatina. Sin embargo, la sociedad en la
que se desenvuelven (Nueva York de mediados del siglo XX) fungirá como el principal
obstáculo para que sus sentimientos
puedan ser expresados a plenitud.
En toda su extensión, Carol
despliega sutileza, exponiendo de manera tan tenue como refinada un amor
incomprendido por terceros y cuasi imposible de ser concretado.
El director Todd Haynes compone en su sexto largometraje
un universo completamente preciosista, apoyado por un diseño de arte y una
música que dotan al filme de una atmósfera que en todo momento recalca lo mismo
sensaciones de enamoramiento que de desasosiego.
Hay también una dosis de maestría en el trazado de los
personajes, quienes aparentemente lo tienen todo en términos afectivos y
materiales para realizarse en armonía, aunque sus pasiones profundas han de
estar ligadas con transgredir lo políticamente correcto (una madre que tiene
que alejarse de su hija y una joven que reniega a un bondadoso prometido). Qué
duda cabe que mucho abonan en lo conseguido de las protagonistas el que a
cuadro aparezcan las mejores versiones de esas dos muy buenas actrices que son
Rooney Mara y Cate Blanchett, enalteciendo algo que para mí es fundamental para
calificar de forma positiva el trabajo histriónico en el cine: privilegiar el
gesto mínimo por encima del énfasis y la solemnidad excedida.
Se nota que Todd Haynes sabía lo que quería al adaptar el
texto de Patricia Highsmith, volviendo a la confrontación de sus personajes con
la sociedad como ocurriera en uno de sus filmes previos, Lejos del cielo (2002), en donde el statu quo también era contravenido directamente por sus personajes
centrales, siempre en clave de drama romántico.
Sin embargo, algo me falta en Carol pues, a pesar de considerarla una película redonda como
pocas, no logra llegarme de manera tan honda como los títulos referidos en las
primeras líneas de esta crítica. Quizás aplique aquella máxima de que en la
virtud se lleva el defecto; en otras palabras, posiblemente Haynes se haya
excedido en la pulcritud retratada, dejando de lado alguna fórmula
cinematográfica que hubiera podido apelar mayormente a las emociones profundas
del espectador.
En cualquier caso, Carol
se encarama como una digna adaptación de la obra de Patricia Highsmith, que no
es poca cosa.

¿En dónde puedo conseguir Los girasoles de Rusia? me llama muchísimo el título.
ResponderEliminarExcelentes tus comentarios.
http://www.newpelis.com/los-girasoles-1970/
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