viernes, 26 de septiembre de 2014

Ciencia ficción de bajo costo y alto alcance


Hace no mucho redacté una crítica en la que hacía referencia a la gran calidad y a las cotas de genialidad que puede alcanzar el cine de la ciencia ficción cuando es abordado por verdaderos maestros del arte fílmico. Desde luego que hablar de ciencia ficción de calidad es hacer referencia a obras maestras de la talla de Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965), 2001: Odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), o Blade Runner (Ridley Scott, 1982), títulos que al margen de un despliegue visual en mayor o menor medida ostentoso, tienen como denominador común cierta crítica hacia diversas situaciones político-sociales vividas en su respectivo tiempo presente o abordadas desde futuros distópicos, aderezados de entramados relativos a la complejidad emanada del propio ser humano, potenciado sus discursos a través del todo social; obras que, sobre todo, en su estética visual se encaraman como la antípoda del realismo fílmico.
Sin embargo, en recientes fechas, mi acercamiento a la ciencia ficción cinematográfica se dio con dos películas cuya ambientación refiere al presente, en donde el despliegue visual se aboca meramente a lo cotidiano, utilizando como escenarios espacios en interiores de casas más bien comunes, con presupuestos mínimos, obras emanadas del cine independiente estadounidense; en otras palabras, poseedoras de una manufactura que uno esperaría de muchos otros géneros fílmicos excepto de la ciencia ficción.

The Man from Earth

Comienzo hablando sobre The Man from Earth (Jerome Bixby's The Man from EarthRichard Schenkman, 2007). La trama de esta película se puede reducir en muy pocas líneas. Un profesor de literatura (David Lee Smith) es despedido por un grupo de colegas, pues éste se mudará de ciudad. Sin embargo, nuestro personaje central les cuenta a sus amigos algo que ha de perturbar la reunión de despedida: abre la posibilidad de que ha habitado la tierra por aproximadamente 14 mil años. Ante esta sugerencia, los amigos (especializados en disciplinas como  la biología, la arqueología o la teología) hacen conjeturas que comienzan sustentar la aseveración hecha por el protagonista.

Básicamente, The Man from Earth es una película discursiva, en la cual no hay mucha acción, pero la capacidad de sugestión del guión, más unas muy acertadas interpretaciones,te mantienen todo el tiempo a la expectativa de lo que va a ser revelado, caminando la trama sobre una muy delgada línea que la separa de quedar como un bochornoso ejercicio fílmico pues, entre otras especulaciones, se menciona que el protagonista ha estado relacionado en tiempos remotos con figuras históricas del tamaño de Buda o del mismo Jesucristo.


Avance cinematográfico de The Man from Earth

Coherence

En cuanto al filme Coherence (James Ward Byrkit, 2013), la historia también nos ubica en el tiempo presente, en donde un grupo de viejos amigos se reúne para compartir la cena y muchas anécdotas. Esta tertulia se da justo el mismo día en el que un cometa ha de pasar muy cerca de la Tierra, recordando en la reunión que, en el pasado, ante un fenómeno astronómico similar, cosas extrañas ocurrieron en diversas latitudes del planeta. Durante la velada, un misterioso apagón es el punto de partida para una serie de sucesos que dan pie a la posible confluencia de realidades paralelas, lo que pondrá a prueba los nervios de los asistentes.

Si bien Coherence tiene más acción que The Man from Earth, su línea dramática no es tan clara, más bien luce laberíntica, aunque igualmente aportando esta característica muchos elementos de interés permanente para el espectador, llegando al punto en el que uno ya no sabe si lo que está viendo en pantalla corresponde a la realidad planteada inicialmente o si tienen que ver con un entorno alterno.


Avance cinematográfico de Coherence

El visionado de The Man from Earth y de Coherence supusieron para mí una bocanada de aire puro, la mejor prueba de que teniéndose una buena historia como base, más el oficio suficiente en el rubro de la dirección, se puede hacer una película grande por mucho que el presupuesto y la infraestructura que se posea sean limitados.


Iba a cerrar este artículo diciendo que hay que seguirles la pista a los directores Richard Schenkman y James Ward Byrkit, pues las cintas en cuestión me parecieron de un más que notable talento, sin embargo, en el caso de Schenkman me doy cuenta que ya ha dirigido otro título reciente, Abraham Lincoln vs. Zombis (2012), lo cual supone una honda decepción.

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