sábado, 2 de noviembre de 2013

La muerte en tres grandes películas


Embriagado por el ambiente de Día de Muertos que se percibe y suscribiéndome al escenario común, en el presente artículo hablaré nada menos que sobre la muerte en el cine. En esta ocasión me quise enfocar a hechos de muerte presentes en tres películas puntuales, no tanto a sugerir tal o cual cinta con esa temática, porque de eso —me imagino— deben abundar publicaciones por estos días.

Antes de continuar, debo comentar que mi película favorita de todos los tiempos es El séptimo sello (Ingmar Bergman, 1957) pero que, por razones de no repetirme hasta el cansancio hablando sobre esa obra mayor del arte cinematográfico, no la incluiré en este artículo, y es que, para quien no sepa de qué va el filme, trata de un caballero medieval que se encuentra con el personaje de la muerte, mismo que se dispone a llevárselo de este mundo. Hasta ahí la dejo.

Vuelvo al meollo de la presente columna. Las secuencias/circunstancias en las que está presente la muerte las he tomado de las siguientes tres películas, porque son las que constantemente se me vienen a la cabeza cuando pienso en la muerte dentro del cine: Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), Luz de invierno (Ingmar Bergman, 1963) y Caché (Michael Haneke, 2005).

Ciudadano Kane

Por muchos considerada la obra cumbre del cine, esta cinta dirigida, escrita y protagonizada por Orson Welles precisamente tiene una incidencia de muerte a su inicio, cuando el viejo Charles Foster Kane (personaje principal interpretado por Welles) muere en una de las habitaciones de su lúgubre mansión, pronunciando la palabra «Rosebud» en su último suspiro. A partir de ese momento, la trama se desarrolla cuando un grupo de periodistas busca el significado de dicho vocablo.


Secuencia inicial de la película Ciudadano Kane

En esta cinta, la muerte llega como un golpe potente a nivel narrativo, abriendo un enigma que perdura durante toda la cinta, quedando la defunción como el punto clave y seminal para que podamos desmenuzar las andanzas del personaje principal, dando seguimiento a su vida como un acaudalado y también perturbado ser.

Igualmente, a nivel técnico supone una de las composiciones más extraordinarias a la hora de retratar el perecimiento de alguien, pues el hombre, acostado en su cama, con bola de cristal en mano, agoniza y pronuncia sus últimas palabras para, posteriormente, fallecer y soltar la esfera, cayendo ésta al piso, alertando a una enfermera a su cuidado que el hombre descansa en paz pero que, para el espectador, apenas es el comienzo de uno de los dramas más gratos que jamás se haya filmado.

Luz de invierno

Esta película quizá tenga un argumento muy corto, una historia lineal sin mucha complejidad narrativa, contada casi en tiempo real. Acá, Ingmar Bergman nos presenta a un pastor protestante (Gunnar Björnstrand) encargado de conducir y llevar la palabra de Dios en un pueblo semivacío de Suecia, en cuya Iglesia no se para casi ni un alma. A ese sitio llega un matrimonio en busca de ayuda, toda vez que el esposo (Max von Sydow) ha quedado ensimismado y estremecido ante la ausencia del sentido de la vida, teniendo en mente ideas suicidas. El personaje al que da vida von Sydow encuentra nulas respuestas por parte del pastor. Posterior a esto, el religioso será notificado de que el hombre que fue a pedirle ayuda se ha metido un tiro en la cabeza.


Lo interesante de este hecho de muerte que acontece Luz de invierno es que, primero, no lo vemos a cuadro, es más bien una acción imaginaria que ocurre en paralelo, mientas el espectador está presenciando el actuar del pastor. En segundo lugar, el personaje de von Sydow no es el central, prácticamente su intervención dura unos 15 minutos, aunque sí tiene una sugestión en la consecución del filme. El suicidio de ese hombre, cuya vida no tuvo sentido, es el elemento que dota de significado a la atmósfera de la película, misma que impecablemente nos muestra la pesadez de existir, la ausencia de Dios, lo poco sostenible del concepto de la fe y lo artificioso que supone encomendarse a las manos de un ser supremo cuando la vida simplemente transcurre. Bergman para estos temas trascendentales se pinta solo, por eso es mi cineasta favorito.

Caché

En esta cinta estamos ante el universo de Michael Haneke que, claramente, marca distancia de la perfección que se puede encontrar en los filmes de Welles o de la depuración y profunda filosofía inherente a la obra de Bergman. Haneke es lo visceral, la incomodidad hecha cine, lo cual retrata de maravilla.


Secuencia de la película Caché

En Caché seguimos la vida cotidiana de un matrimonio francé; ella, Juliette Binoche, y él, Daniel Auteuil, pareja que de buenas a primeras comienza a recibir cintas de video con imágenes de su casa vista desde el exterior, junto con algunos dibujos inquietantes. El personaje que interpreta Auteuil, entre que investiga y hace memoria sobre la gente que pudiera haber quedado resentida con él a lo largo de su vida, recibe el llamado de un viejo conocido de su infancia, quien lo cita enigmáticamente en su casa. Ya en la reunión, el hombre misterioso —del que Auteuil sospecha está detrás de los videos y los dibujos que ha recibido— simplemente le dice: «No tengo nada que ver con los videos. Te llamé porque quería que estuvieras presente»; acto seguido, el hombre saca una navaja y se corta la yugular. Según yo, es el suicidio más impactante que se ha rodado en el cine (de ficción, claro), porque es crudo, totalmente inesperado, de un realismo que te paraliza y con un sentido narrativo que sólo le queda a Haneke.

Tres muertes en el cine, una poética, seminal narrativamente; otra fuera de campo, afirmadora de una atmósfera; y, la última, demasiado cruda, totalmente desconcertante. Las tres pertenecientes a películas que te quedan en la cabeza toda la vida.

2 comentarios:

  1. Maravillosas películas, aunque Cachè, (hace mucho que la vi y prefiero volver a verla pronto, antes de leer su sinopsis jejeje)!!
    Bien descrito, y muy atinadas para esta fecha!!
    Saludos
    Maris

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  2. Cidadano Kane es sin duda, la mejor pelicula de todos los tiempos, no solo por ser innovadora en su época si no por la majestuosidad realizada por Orson Wells, tanto en la actuación como en la dirección. Tarde mucho tiempo en decifrar el significado de Rosebud, esencia de la película.

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