viernes, 25 de octubre de 2013

Un ameno thriller español


Uno cuando piensa en ver un «thriller» (suspenso/intriga/emoción/misterio) siempre tiene sus referencias marcadas. Están títulos de antología, calibre Perdición (1944), una apoteósica incursión al mundo del misterio, la intriga y el crimen por parte de uno de los más grandes realizadores que ha registrado la historia del cine, Billy Wilder. Aquel título es modélico por donde se le vea; su atmósfera, su guión, sus interpretaciones (Fred MacMurray, Barbara Stanwyck y Edward G. Robinson)  y la gran capacidad del director para mantenerte expectante durante todo el metraje (en un registro similar, y con también maravillosos resultados, está el drama judicial de 1957 del mismo Wilder, Testigo de cargo). En cuanto a clásicos, es evidente que tenemos que hablar del maestro del suspense, Alfred Hitchcock, que en cuestiones de misterio-intriga como nadie esculpía cada una de sus obras, destacando quizás el mejor «thriller-psicológico» de la historia, la monumental Vértigo (1958).

En años más recientes (digamos los últimos 20), hay muy dignos y bien conseguidos «thrillers» que se me han quedado en la memoria. No se pueden obviar los que para mí son los dos mejores títulos del género en la década de los 90: ambas de 1995, Sospechosos Comunes (Bryan Singer) y Seven (1995), la segunda con una atmósfera hipnótica, son cintas que tienen ciertos paralelismos en su realización; primeramente, esos finales inesperados, de aquellos que gratamente te sorprenden y, por otro lado, la preponderante y clave interpretación de ese gran actor llamado Kevin Spacey en las dos películas (¿casualidad?). Todavía en años más cercanos, por supuesto que sobresale la excepcional El Secreto de sus Ojos (Juan José Campanella, 2009), obra hecha a la manera de los mejores clásicos, con una depuradísima dirección, un guión de esos que aparecen una vez cada tantos años y la soberbia interpretación del argentino Ricardo Darín.

El Cuerpo

Si bien hablando de los grandes «thrillers» clásicos no tengo la menor duda de aquellos que considero como los mejores, cuando me aparece en cartelera una película española de suspenso sí que tengo que hacer un ejercicio de memoria intenso, puesto que las películas de España que más tengo en la cabeza casi siempre son dramas o de cine de autor. Sin embargo, entrando en mi laberíntica memoria, me llegan buenos recuerdos de títulos como Tesis (Alejandro Amenábar, 1996) o una que no parece tanto española pero que lo es, El Maquinista (Brad Anderson, 2004), un par de obras bien estructuradas, con la suficiente emoción y suspenso como para mantenerte todo el tiempo pegado al asiento (destacadísima la sutileza formal de la segunda).

A pesar de lo anterior, con el título El Cuerpo (2012) me podía esperar lo que fuera: no tenía ningún antecedente de su director, Oriol Paulo, y francamente tampoco la tenía en el radar de los festivales de cine.

El Cuerpo sigue la pista de la misteriosa desaparición del cadáver de una millonaria recién fallecida (Belén Rueda), mismo que fue sustraído una noche de la morgue. La investigación del caso corre a cargo de un trastornado inspector de policía (José Coronado), quien tiene en la mira como principal sospechoso del hurto, y hasta de un posible asesinato de la mujer, al esposo recién enviudado (Hugo Silva), quien, paralelamente, vive una secreta historia de amor con su amante (Aura Garrido). Sin embargo, conforme se va desarrollando la trama, cada vez resulta más coherente pensar que la inicialmente fallecida no lo esté, y que los hechos acontecidos sean parte de un plan maestro, cuyo responsable habrá de desenmascararse con uno de esos finales inesperados.


Avance cinematográfico de El Cuerpo

A mi juicio, la principal virtud de El Cuerpo es ese ritmo y atmósfera tan bien logrados, que te mantienen atento durante toda la proyección, con muchos momentos de suspenso acertados, tejiéndose una historia de interés total, soportada por una excelsa fotografía, interpretaciones a la medida y, sobre todo, una destacadísima composición desde la dirección.

Es cierto que El Cuerpo sigue todos los pasos metodológicos de un «thriller» convencional, pero  precisamente es ese desarrollo clásico lo que la hace destacable. A pesar de ello, ese convencionalismo que señalo como virtud también puede ser una falencia, porque si bien lo que se cuenta nunca desfallece en el interés, también nos encontramos con las prácticas más convencionales del suspenso, utilizando esas prolongados sonidos mesurados interrumpidos estrepitosamente por otros sonidos efímeros pero de mayor intensidad, asustando de manera gratuita al espectador. Digamos que tiene lo bueno y lo malo de los «thrillers» más destacados. Finalmente, creo que el guión que no está resuelto de manera adecuada. Sí estamos ante un final inesperado, pero es inesperado debido a que tramposamente no se te presentan todos los elementos de la historia desde el principio, como para uno tener la posibilidad de deducirlo. De todos modos me parece que esta condición no mengua la riqueza del desarrollo, por lo que yo me puedo decir satisfecho después de haber visto El Cuerpo.

2 comentarios:

  1. Muy buena, hace mucho que no veía pelis en este género y que me dejaran satisfecha!!!

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  2. muy buena entrada a ver si tengo oportunidad de ver el cuerpo :D

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