sábado, 8 de junio de 2013

Un Polanski de autor y otro de género


Hace unos días me puse a reflexionar sobre la filmografía del cineasta Roman Polanski y me di cuenta que es un director que nunca me ha defraudado, desde sus cortos en su juventud hasta lo más laureado.
Si bien a Polanski no lo pongo dentro de mi sagrada lista de artistas del cinematógrafo (Bergman, Allen, Buñuel, Wilder) sí debo decir que el hombre ha filmado por lo menos 10 obras mayores (como Repulsión o Chinatown, por mencionar).

Lo que hace más grande al cineasta de origen polaco es que en ninguna de sus cintas traiciona ese ánimo perturbador en la psique de sus personajes y las atmósferas trazadas con una solvencia narrativa que muy pocos pueden desarrollar, siendo capaz de alterarnos o incomodarnos al mismo tiempo de que uno no puede dejar de mirar sus películas.

Carnage

En México titulada ¿Sabes quién viene? (2011), la cinta va de un par de matrimonios que discuten sobre una riña entre sus respectivos hijos. Nancy (Kate Winslet) y Alan (Christoph Waltz) llegan al apartamento de Penélope (Jodie Foster) y Michael (John C. Reilly) con ánimos de disculpas, toda vez que fue su hijo quien con una vara golpeó al niño del otro matrimonio.
En principio todo parece transcurrir de forma conciliatoria, sin embargo, conforme va progresando la reunión, los ánimos se van exacerbando y se van exponiendo temas que se desvían de la conversación inicial, exhibiendo problemas conyugales y morales.

Salvo las secuencias inicial y final, toda la película transcurre en un solo espacio (la casa de Penélope y Michael), al estilo de El Ángel Exterminador (Luis Buñuel, 1962); cuando parece que se va a consumar la despedida, algo hace que los invitados no dejen el lugar.


La cinta se encarama en un choque de personalidades, en una revisión de esas conductas que podemos ver a nivel social y aquellas que se guardan en las relaciones más íntimas. Winslet inicia como una profesionista mesurada y evoluciona a ser una brabucona vomitona (literal); Waltz es un abogado con muchas ocupaciones, dedicado 100% a su trabajo, quizá el que con su cinismo menos cambia su actitud; Foster es una mujer avocada al arte, con conciencia social, que paulatinamente va decayendo en dureza hasta transformarse en una llorona; y C. Reilly, quien en principio es un bonachón y que al calor de la discusión (con unas copillas encima) se va volviendo más irritable.

El filme no deja de interesarme a pesar de la monotonía en su accionar, y las interpretaciones, salvo la de Jodie Foster (carente de toda naturalidad), me parecen soberbias.

Frantic

Traducida al español mexicano como Búsqueda Frenética (1988), la película trata de un médico estadounidense (Harrison Ford) que viaja a París acompañado de su mujer (Betty Buckley) para participar en una convención de medicina.

Todo parece transcurrir con la mayor naturalidad hasta que, en el cuarto de hotel, se dan cuenta de que una de las maletas que cargan no es suya.


No parece haber mayor inconveniente al respecto, sin embargo, en una magistral secuencia en la que Ford toma un baño en el hotel, vemos uno de los ejercicios de primero y segundo plano más magistrales que yo recuerde, pues el ruido del agua cayendo de la regadera le impide a Ford escuchar el llamado de su esposa, quien, en segundo plano (al fondo del encuadre), parece intentar decirle algo importante a su marido. El espectador sólo ve como ella contesta al teléfono, luego toma algo de ropa y sale de la habitación (sin escuchar nada), hecho desemboca en que ella desaparece y el médico tiene que ir a su búsqueda.

Estamos ante un thriller en el que acompañamos a Ford tras la pista de su mujer, periplo que lo llevará a encontrarse con la joven Michelle (Emmanuelle Seigner), misma que le ayudará en su misión al tiempo que establecerá una mutua sensación de enamoramiento (aunque en la cinta no se mencione). La película nunca cae en intensidad, está llena de acción; el trabajo de Harrison Ford es destacadísimo, a la par de la deliciosa empatía que se va generando con Seigner.

Concluyo

Si bien Carnage puede ser catalogada como un filme que representa en su totalidad el cine de autor y  Frantic es la materialización perfecta del cine de género, ambas películas nos muestran las constantes narrativas del cine de Polanski, eso que lo hace un director singular y reconocible, pues en los dos títulos vemos la perturbadora evolución en la conducta de sus personajes puestos en circunstancias extremas; la primera de forma más discursiva y la segunda a través de la acción.

Por mi parte tengo que decir que Frantic me sorprendió bastante, una obra que está disfrazada de película «comercialona» pero que está resuelta de manera magistral, incluso recordando en varios pasajes al mejor suspense de Alfred Hitchcock. Carnage es una caja llena de ironía, soportada en gran medida por la calidad histriónica.

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