Hacía tiempo que un estreno cinematográfico no me removía
y conmovía tanto como En primera plana
(Spotlight. Thomas McCarthy, 2015).
Y es que la experiencia del cine, si bien la identifico
como aquella manifestación artística que más placer me causa, es muy diversa
como diversos son los productos que en ella confluyen. Desde luego que hay
buenas, medianas y malas películas; pero también están aquellas que trascienden
a la simple experiencia fílmica, cintas que te pasean por la cabeza de manera
constante durante días posteriores a su proyección, obras que inscribiría en
una definición parecida a la de “cine total”, trabajos que invitan a la cavilación
y que también llegan a sacudir las emociones.

