Al hablar de películas de terror,
soy más adepto al género cuando éste es
presentado en clave psicológica, por sobre aquello que se encuentra más cercano
al gore o a la inmediatez del simple espanto.
Así -por mencionar- le tengo mucha devoción a lo que realizó Roman Polanski en
obras maestras como El bebé de Rosemary
(1969) o El quimérico inquilino
(1976), películas en las que el director se ocupaba en hilar cadenciosamente,
con cierta contención y con mucho poder de sugerencia, tramas que
progresivamente se iban enturbiando y trastornando más, hasta llegar a puntos
de desbordamiento en los que el sentir de lo terrorífico encontraba su punto
más alto.
Sin embargo, las salas del
cine comercial en la actualidad parecen estar más bien inundadas por las
películas de fórmula, cuyos principales objetivos atienden a la necesidad de
generar gritos por parte del respetable, usando los consabidos métodos de
efímera sugestión en los que, a través de la música que enfatiza acciones, el
cambio de ritmo inesperado y la tópica sorpresa, hacen que uno como espectador
pegue un brinco en la butaca; y poco más. En este registro, pienso en cintas
como Actividad paranormal (Oren Peli,
2007), Insidious (James Wan, 2010), La cabaña del terror (Drew Goddard,
2012) o Siniestro (Scott Derrickson,
2012).
Está
detrás de ti
Como parte de la Semana de
la Crítica del Festival de Cannes de 2014, fue presentada la cinta
independiente Está detrás de ti (It Follows), segundo largometraje del
cineasta estadounidense David Robert Mitchell (The Myth of the American Sleepover, 2010).
En Está detrás de ti nos involucramos en la historia de la joven Jay
(Maika Monroe) quien, tras haber sostenido relaciones sexuales con su novio, recibe
una especie de maldición, consistente en que seres sobrenaturales la sigan a
dondequiera que vaya, teniendo como objetivo acabar con su vida. La única
alternativa para librarse de la amenaza consiste en que tenga sexo con otra
persona, para así pasar la estafeta y librarse del misterioso hechizo.
Está
detrás de ti se emparenta muy cercanamente con esencias
del género slasher, en tanto que
estamos involucrados en una trama básicamente de adolescentes perseguidos, en
este caso no por un sicópata sino por seres que lucen como muertos vivientes,
jugando con la angustia inicial en la que familiares y amigos de la
protagonista se muestran escépticos ante el fenómeno suscitado.
David Robert Mitchell nos
regala una muy atractiva cinta, auténtica en muchos aspectos. Hay un muy
acertado juego de tensiones sexuales sugeridas, desde el aspecto orgánico de
los propios personajes, en plena edad del despertar lascivo, hasta el mismo leitmotiv
de la narración, enmarcando lo anterior de forma inmejorable con una atmósfera
tan absorbente como inquietante, con emplazamientos de cámara elaborados (para
nada comunes en el cine de terror comercial), incluso deudores de los hermanos
Coen (Barton Fink, 1991) –planos cenitales
y perspectivas simétricas-, aunque no por ello saliéndose de lo que dictan los
formulismos del terror adolescente (persecuciones de noche en lugares
solitarios).
Sin llegar a ostentar
el grado de “obra maestra”, Está detrás
de ti es una cinta de terror muy refrescante, que posee un ánimo de
exploración formal por parte de su director y guionista, encaramándose a lo
peor como una cinta efectiva, que lo mismo puede disfrutar el público
consumidor del cine más superficial que aquellos profundizadores del arte de la
imagen en movimiento. O, visto desde otra perspectiva, nutritiva tanto para
quienes somos adeptos al terror psicológico como para quienes gustan de los
efectismos más básicos.

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