viernes, 11 de septiembre de 2015

Terror refrescante y efectivo


Al hablar de películas de terror, soy más adepto al género cuando éste es presentado en clave psicológica, por sobre aquello que se encuentra más cercano al gore o a la inmediatez del simple espanto. Así -por mencionar- le tengo mucha devoción a lo que realizó Roman Polanski en obras maestras como El bebé de Rosemary (1969) o El quimérico inquilino (1976), películas en las que el director se ocupaba en hilar cadenciosamente, con cierta contención y con mucho poder de sugerencia, tramas que progresivamente se iban enturbiando y trastornando más, hasta llegar a puntos de desbordamiento en los que el sentir de lo terrorífico encontraba su punto más alto.

Sin embargo, las salas del cine comercial en la actualidad parecen estar más bien inundadas por las películas de fórmula, cuyos principales objetivos atienden a la necesidad de generar gritos por parte del respetable, usando los consabidos métodos de efímera sugestión en los que, a través de la música que enfatiza acciones, el cambio de ritmo inesperado y la tópica sorpresa, hacen que uno como espectador pegue un brinco en la butaca; y poco más. En este registro, pienso en cintas como Actividad paranormal (Oren Peli, 2007), Insidious (James Wan, 2010), La cabaña del terror (Drew Goddard, 2012) o Siniestro (Scott Derrickson, 2012).
En cuanto a  filmes recientes de terror que me hayan dado “algo más”, pongo punto y aparte con el título The Babadook (Jennifer Kent, 2014), cinta en la que se condensan las mejores esencias del género, dándonos lo mismo intriga psicológica que rasgos básicos de terror, sumado al permanente y progresivo descenso de una madre viuda (gran actuación de Essie Davis) a estados de demencia, pues ella y su hijo sufren el acoso de algún espectro emanado de las fantasías del chico, materializado a través de un libro.

Está detrás de ti

Como parte de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes de 2014, fue presentada la cinta independiente Está detrás de ti (It Follows), segundo largometraje del cineasta estadounidense David Robert Mitchell (The Myth of the American Sleepover, 2010).

En Está detrás de ti nos involucramos en la historia de la joven Jay (Maika Monroe) quien, tras haber sostenido relaciones sexuales con su novio, recibe una especie de maldición, consistente en que seres sobrenaturales la sigan a dondequiera que vaya, teniendo como objetivo acabar con su vida. La única alternativa para librarse de la amenaza consiste en que tenga sexo con otra persona, para así pasar la estafeta y librarse del misterioso hechizo.

Está detrás de ti se emparenta muy cercanamente con esencias del género slasher, en tanto que estamos involucrados en una trama básicamente de adolescentes perseguidos, en este caso no por un sicópata sino por seres que lucen como muertos vivientes, jugando con la angustia inicial en la que familiares y amigos de la protagonista se muestran escépticos ante el fenómeno suscitado.

David Robert Mitchell nos regala una muy atractiva cinta, auténtica en muchos aspectos. Hay un muy acertado juego de tensiones sexuales sugeridas, desde el aspecto orgánico de los propios personajes, en plena edad del despertar lascivo, hasta el mismo leitmotiv de la narración, enmarcando lo anterior de forma inmejorable con una atmósfera tan absorbente como inquietante, con emplazamientos de cámara elaborados (para nada comunes en el cine de terror comercial), incluso deudores de los hermanos Coen (Barton Fink, 1991) –planos cenitales y perspectivas simétricas-, aunque no por ello saliéndose de lo que dictan los formulismos del terror adolescente (persecuciones de noche en lugares solitarios).

Sin llegar a ostentar el grado de “obra maestra”, Está detrás de ti es una cinta de terror muy refrescante, que posee un ánimo de exploración formal por parte de su director y guionista, encaramándose a lo peor como una cinta efectiva, que lo mismo puede disfrutar el público consumidor del cine más superficial que aquellos profundizadores del arte de la imagen en movimiento. O, visto desde otra perspectiva, nutritiva tanto para quienes somos adeptos al terror psicológico como para quienes gustan de los efectismos más básicos.

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