viernes, 3 de abril de 2015

La cuestión mediática y el mundo postmoderno


Los medios masivos de comunicación por lo general quedan mal parados cuando de ficción cinematográfica se trata. La lente fílmica se ha encargado de señalar, directa o tangencialmente, las más bajas prácticas mediáticas que existen aunque, en estricto rigor, pudiéramos incluso decir que el arte del cinematógrafo se ha visto algo tibio para como en realidad se conducen las entrañas del llamado cuarto poder.

El universo de los medios de comunicación en el cine abarca títulos que van desde la que para muchos especialistas es la mejor película que sea filmado en la historia –para mí no-, Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), hasta la aséptica Buenas noches y buena suerte (George Clooney, 2005), pasando por la satíricamente crítica El gran carnaval (Billy Wilder, 1951).

Primicia mortal

Ya adentrados en la segunda década del siglo XXI, la tónica mediática sigue siendo justificadamente la misma: principalmente diatribas que guardan las entrañas de las empresas de comunicación.

Con Primicia mortal (Nightcrawler, 2014), el director y guionista Dan Gilroy nos sumerge en la historia del joven Lou (Jake Gyllenhaal), un fuera de la ley nocturno que encuentra en el periodismo de la nota roja la mejor oportunidad para cubrir sus necesidades laborales, trabajando de manera independiente en la toma de videos sobre hechos tan suculentos para la programación televisiva como accidentes y delitos. Nuestro protagonista halla en la desesperada productora televisiva Nina (Rene Russo) a la compradora indicada de su material, toda vez que ésta se encuentra en los apuros cotidianos por incrementar la audiencia del noticiario matutino que dirige.

Primicia mortal se encarama como un thriller oscuro, que si bien pone en el centro del juego el asunto de los medios masivos de comunicación, en el fondo no es más que un retrato de la críptica configuración del mundo postmoderno, con personas alejadas de conceptos como la ideología o la ética, dando rienda suelta al pragmatismo e individualismo, colocando como prioritaria la satisfacción personal que, en el caso del protagonista, trasciende el simple hecho de ganar dinero para subsistir, es más bien la suplantación de un vacío existencial y moral a través de una disciplina tan pedestre como lo es la oportuna toma de videos para su posterior comercialización. Y es precisamente esta propiedad la que enriquece una narración que, per se, no se sale de los esquemas más convencionales pero que, en un análisis poco más profundo, encierra los grandes fenómenos sociales experimentados por los seres que habitamos las urbes occidentales; el hambre por lo inmediato, el ensimismamiento en detrimento del sentido comunitario, el déficit de contrapeso sociopolítico que particularmente la televisión supone, el insaciable apetito de las masas por recibir la nota amarillista…

Resulta una obviedad decir que Gyllenhaal hace un gran trabajo, pues es un tipo al que nunca se le ve mal frente a la cámara, con una capacidad prodigiosa para adaptarse a personajes de todo tipo; en Primicia mortal borda a un hombre todo complejidad: tenuemente simpático a primera vista, enfermo desde lo más profundo, un ser inescrupuloso al que en ningún momento se le acerca el sentimiento de culpa. Y el personaje complementario al que encarna la también siempre correcta Rene Russo es muy puntual; no se manifiesta propiamente como el contrapunto de nuestro protagonista, se define más bien como una derivación de la cosificada y deshumanizada jungla de asfalto, una mujer que descubre sus emociones a partir del éxito o fracaso de la competencia laboral.

Primicia mortal, desde su espíritu por evidenciar el intríngulis de los medios de comunicación, es deudora de aquel buen drama dirigido por Sidney Lumet titulado Network, en donde Peter Finch hacía de conductor de TV en decadencia, alguien que encontraba como salida a su declive profesional el suicidio en directo, frente a las cámaras, hecho que a la postre generaría mucho morbo en la audiencia, abonando al crecimiento del rating de su programa noticioso.

Una cinta como Primicia mortal es enriquecedora por donde se le vea: interesante, desde la perspectiva del somero entretenimiento; bien conseguida, a partir de la visión del cine de género, siendo un thriller al que pocos elementos le sobran; y reflexivamente interesante, al encerrar en sus múltiples capas elementos dignos del estudio riguroso.


Esperemos pues que el tal Dan Gilroy siga rodando: Primicia mortal es un filme más que destacado; muy buena película, siendo justos y concisos.


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