Cuando el género de la
ciencia ficción cinematográfica es bien llevado, los resultados pueden llegar a
ser sublimes, teniendo la historia del cine muchos ejemplos de producciones asertivas
que han marcado época.
Dentro de mis referentes más
queridos de la ciencia ficción podría destacar algunos títulos que moldearon mi
gusto por el cine, obras del tamaño de Alphaville
(Jean-Luc Godard, 1965), 2001: Odisea del
espacio (Stanley Kubrick, 1968) o Blade
Runner (Ridley Scott, 1982), cintas que han trascendido el tiempo más allá
de su variable exposición comercial.
Una de las sagas de la
ciencia ficción más reconocidas y sobresalientes ha sido aquella que comenzó
con el estreno de El planeta de los
simios (1968), filme que se inscribiría también en el género de las aventuras, ambientada en un
mundo post apocalíptico, dirigida formidablemente por ese muy solvente cineasta
que fue Franklin J. Schaffner (Patton,
1970), con Charlton Heston como protagonista de una película que posee uno de
los finales más inesperados en la historia del cine.
A esa película del 68 le
siguieron otras cuatro cintas en los años 70, de muy considerable menor
calidad, además de una serie de televisión que no he tenido oportunidad de
visualizar, claramente desgastando un producto que, por cierto, está basado en
la novela francesa escrita por Pierre Boulle, La planète des singes (1963).
Pasaron tres décadas para
que el proyecto simiesco fuera retomado por el muy contrastante Tim Burton (Ed Wood, 1994), con otra cinta titulada El planeta de los simios (2001), protagonizada
en este caso por Mark Wahlberg, en un
filme más bien mediocre.
Sin embargo, en 2011 la saga
cayó en manos del cineasta Rupert Wyatt (The
Escapist, 2008) con la película El
planeta de los simios (R) Evolución, resultando un filme trepidante, con
grandes momentos de acción, notable en su metáfora de la animalización humana y
de la humanización animal, con guiños a la cinta primigenia, realmente un
milagro del cine comercial.
El
planeta de los simios: confrontación
Con mucha expectativa
visioné El planeta de los simios:
confrontación (Dawn of the Planet of
the Apes. Matt Reeves, 2014), película que da continuación a El planeta de los simios (R) Evolución,
presentándonos un mundo en el que la raza humana se encuentra prácticamente en extinción,
luego de que ha sido afectada por un virus que, en el caso de los simios, los
ha desarrollado a nivel racional, colocando a los monos como la raza en
supremacía. Sin embargo, hay una colonia de humanos que presenta inmunidad ante
la mencionada toxina, mismos que buscarán la supervivencia aunque, para ello,
deberán confrontar a los monos.
La cinta continúa el
espíritu metafórico de su predecesora, pues los diferendos entre simios y
humanos bien podrían tener un símil con cualquiera de las situaciones de
tensión política que se viven en la actualidad, viendo en la parte de los
humanos el lado más sensible a través el humanista de nombre Malcolm (Jason
Clarke) y, por parte de los simios, está el talante pacifista de quien funge
como su líder, César (Andy Serkis). Sin embargo, hay en ambos bandos los
correspondientes antagonistas, mismos que propiciarán las problemáticas en la
trama: está el miliciano Dreyfus (Gary Oldman) y el simio resentido con las
personas Koba (Toby Kebbell).
El
planeta de los simios: confrontación es una cinta principalmente
entretenida, aunque nunca consigue las grandes dosis de emoción, sorpresa y
reflexión que en algunos de los títulos predecesores sí encontrábamos, basándose
principalmente el discurso del filme en que el bien y el mal trascienden a las
especies.
Aunque El planeta de los simios: confrontación no es propiamente un
tropezón para la saga, pues termina siendo una película digna de ser vista, me
pareció un sustancial retroceso si la comparamos con el nivel que había
alcanzado la maravillosa El planeta de
los simios (R) Evolución, ambas destacando por igual desde el sorprendente
desarrollo de los efectos especiales, principalmente con la técnica del motion capture, aquella que permite
dotar de expresividad a unos simios diseñados digitalmente.
Más allá de que El planeta de los simios: confrontación
no cubrió todas mis expectativas, sí que es una cinta cumplidora, resultando
agua en el desierto si consideramos que se estrenó en la peor época del cine
comercial, el verano, cuando las grandes e infumables superproducciones son presentadas
al público masivo.

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