viernes, 15 de agosto de 2014

Una cumplidora cinta sobre simios


Cuando el género de la ciencia ficción cinematográfica es bien llevado, los resultados pueden llegar a ser sublimes, teniendo la historia del cine muchos ejemplos de producciones asertivas que han marcado época.

Dentro de mis referentes más queridos de la ciencia ficción podría destacar algunos títulos que moldearon mi gusto por el cine, obras del tamaño de Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965), 2001: Odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968) o Blade Runner (Ridley Scott, 1982), cintas que han trascendido el tiempo más allá de su variable exposición comercial.

Una de las sagas de la ciencia ficción más reconocidas y sobresalientes ha sido aquella que comenzó con el estreno de El planeta de los simios (1968), filme que se inscribiría también en  el género de las aventuras, ambientada en un mundo post apocalíptico, dirigida formidablemente por ese muy solvente cineasta que fue Franklin J. Schaffner (Patton, 1970), con Charlton Heston como protagonista de una película que posee uno de los finales más inesperados en la historia del cine.

A esa película del 68 le siguieron otras cuatro cintas en los años 70, de muy considerable menor calidad, además de una serie de televisión que no he tenido oportunidad de visualizar, claramente desgastando un producto que, por cierto, está basado en la novela francesa escrita por Pierre Boulle, La planète des singes (1963).

Pasaron tres décadas para que el proyecto simiesco fuera retomado por el muy contrastante Tim Burton (Ed Wood, 1994), con otra cinta titulada El planeta de los simios (2001), protagonizada en este caso por Mark Wahlberg, en  un filme más bien mediocre.

Sin embargo, en 2011 la saga cayó en manos del cineasta Rupert Wyatt (The Escapist, 2008) con la película El planeta de los simios (R) Evolución, resultando un filme trepidante, con grandes momentos de acción, notable en su metáfora de la animalización humana y de la humanización animal, con guiños a la cinta primigenia, realmente un milagro del cine comercial.

El planeta de los simios: confrontación

Con mucha expectativa visioné El planeta de los simios: confrontación (Dawn of the Planet of the Apes. Matt Reeves, 2014), película que da continuación a El planeta de los simios (R) Evolución, presentándonos un mundo en el que la raza humana se encuentra prácticamente en extinción, luego de que ha sido afectada por un virus que, en el caso de los simios, los ha desarrollado a nivel racional, colocando a los monos como la raza en supremacía. Sin embargo, hay una colonia de humanos que presenta inmunidad ante la mencionada toxina, mismos que buscarán la supervivencia aunque, para ello, deberán confrontar a los monos.

La cinta continúa el espíritu metafórico de su predecesora, pues los diferendos entre simios y humanos bien podrían tener un símil con cualquiera de las situaciones de tensión política que se viven en la actualidad, viendo en la parte de los humanos el lado más sensible a través el humanista de nombre Malcolm (Jason Clarke) y, por parte de los simios, está el talante pacifista de quien funge como su líder, César (Andy Serkis). Sin embargo, hay en ambos bandos los correspondientes antagonistas, mismos que propiciarán las problemáticas en la trama: está el miliciano Dreyfus (Gary Oldman) y el simio resentido con las personas Koba (Toby Kebbell).

El planeta de los simios: confrontación es una cinta principalmente entretenida, aunque nunca consigue las grandes dosis de emoción, sorpresa y reflexión que en algunos de los títulos predecesores sí encontrábamos, basándose principalmente el discurso del filme en que el bien y el mal trascienden a las especies.

Aunque El planeta de los simios: confrontación no es propiamente un tropezón para la saga, pues termina siendo una película digna de ser vista, me pareció un sustancial retroceso si la comparamos con el nivel que había alcanzado la maravillosa El planeta de los simios (R) Evolución, ambas destacando por igual desde el sorprendente desarrollo de los efectos especiales, principalmente con la técnica del motion capture, aquella que permite dotar de expresividad a unos simios diseñados digitalmente.


Más allá de que El planeta de los simios: confrontación no cubrió todas mis expectativas, sí que es una cinta cumplidora, resultando agua en el desierto si consideramos que se estrenó en la peor época del cine comercial, el verano, cuando las grandes e infumables superproducciones son presentadas al público masivo.

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