viernes, 22 de agosto de 2014

Clint Eastwood y el rock-pop de los 60


La experiencia de acudir a una sala de cine continúa siendo todo un acto lleno de simbolismos, matizado en la mayoría de los casos por un inquieto conjunto de espectadores que en muchas ocasiones no permiten apreciar las proyecciones.
En meses recientes he tenido la oportunidad de experimentar disímiles percepciones respecto a la gente que ocupa los recintos cinematográficos: desde espectadores indignados que abandonan las salas por considerar excesivas las imágenes que se presentan en pantalla, como ocurrió con La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013), hasta una serie de risas “nerviosas” al mostrarse figuras fálicas en primer plano, como sucedió con Ninfomanía. Volumen 1 (Lars von Trier, 2013). Sin embargo, mi última experiencia a resaltar referente al comportamiento del público se dio con la más reciente cinta del gran Clint Eastwood, Jersey Boys (2014).  Y es que, curiosamente, el día que acudí a ver la proyección del filme en cuestión me tocó estar en una sala en la cual la mayoría de los asistentes rebasaba los 60 años de edad, siendo esta situación una característica premonitoria del tipo de película que se iba a proyectar.

Jersey Boys

Jersey Boys es el trigésimo quinto largometraje dirigido por ese inmenso maestro del cine llamado Clint Eastwood, acaso el último de los directores norteamericanos en activo al que se le puede seguir considerando como un clásico.

El filme es la adaptación de una obra de teatro homónima y nos traslada a los orígenes de la carrera musical de Frankie Valli (John Lloyd Young), a finales de los años 50 y principios de los 60, quien, junto con Tommy DeVito (Vincent Piazza), Bob Gaudio (Erich Bergen) y Nick Massi (Michael Lomenda), formó la popular agrupación norteamericana The Four Seasons.

Jersey Boys da un repaso biográfico a los primeros contactos de Frankie Valli con la música, destacando episodios de juventud que tienen que ver con su relación directa con los criminales de Nueva Jersey, particularmente con el líder criminal de origen italiano Gyp DeCarlo (Christopher Walken), así como su explosiva relación matrimonial con Mary Delgado (Renée Marino), además de su innegable talento innato como cantante.

Eastwood inicia dotando a la cinta de un sentido más cercano a la comedia, concretamente en la relación que sostienen en juventud Frankie y Tommy, posteriormente evolucionando la cinta en una suerte de documentación relativa a una época, enmarcada con canciones rock-pop de los Four Seasons, culminando con airees más bien dramáticos y de cierto deterioro.

En términos generales, Jersey Boys me pareció una película buena, ciertamente con considerables bajones en la historia a partir de subtramas poco interesantes (las relaciones paterno filiales de Frankie Valli así como sus conflictos conyugales), paulatinamente perdiendo el encanto con el que arranca la cinta, amortiguando una estrepitosa caída dadas las muy buenas y contagiosas interpretaciones musicales.

Me parece que el elemento más destacado de Jersey Boys es esa acertada atmósfera que te traslada directamente a los años 60 en su versión pop, conjugándose favorablemente actuaciones, fotografía y, sobre todo, la música.

Retomando la experiencia que anteriormente describía sobre la proyección de Jersey Boys a la que acudí, tengo que decir que mucho abonó a mi percepción positiva el hecho de que un público conformado casi en su totalidad por adultos mayores manifestara sus emociones, particularmente reflejado al interpretar de forma unísona con la película grandes clásicos de The Four Seasons como “Sherry”, “Grease” o “Can't take my eyes off you”.

Jersey Boys está lejos de las obras maestras que conforman la filmografía de Clint Eastwood, como Bird (1988), Los imperdonables (1992), Los puentes de Madison (1995) o Río Místico (2003), pero sí se inscribe en la categoría de películas imperfectas que pueden ser perfectamente disfrutables, en la línea de Poder absoluto (1996), Cartas desde Iwo Jima (2006) o J. Edgar (2011).


Como acotación final, hay una referencia que se hace a la relación que tuvieron los miembros de The Four Seasons con el actor Joe Pesci (Toro salvaje, 1980), anécdota que desconocía y que me causó lo mismo gracia que sorpresa.


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