En el pasado Festival de
Cannes se hizo una retrospectiva sobre la película que en 1994 ganó la Palma de
Oro, Tiempos violentos (Pulp Fiction), cinta que catapultó al
cineasta Quentin Tarantino y que lo convirtió en el favorito de los apologistas
de la modernidad, obra ciertamente rupturista que opacó en buena medida a otros
títulos que, en mi parecer, son de igual o mejor calidad, como Balas sobre Broadway (Woody Allen), Sueño de fuga (Frank Darabont) o Exótica (Atom Egoyan).
Este 2014 también cumplió 20
años una de mis películas consentidas, Chungking
Express, obra representativa de uno de mis directores predilectos del cine
contemporáneo, Wong Kar-Wai.
La filmografía de Wong
Kar-Wai contempla títulos únicos, siendo el director realmente más original que
ha visto el cine en las últimas dos décadas, creador de atmósferas
inigualables, de un sentido melancólico propio, un verdadero poeta de los
elementos cotidianos. Al cineasta chino le debemos títulos tan cadenciosos como
originales de la talla de Happy Together
(1997), Deseando amar (2000) o 2046 (2004), filmes que diseccionan
inmejorablemente las circunstancias y procesos de desamor, la imposibilidad de
alcanzar la plenitud en pareja, la melancólica autodestrucción interior tras
ver frustrados los deseos humanos, todo esto apoyado de una fotografía, diseño
de arte, selección de casting y banda sonora que se sincronizan en un andamiaje
lírico que sólo es capaz de conjugar un artista en toda proporción.
Dos
relatos sobre el amor/desamor
«0.01
cm. de distancia, es lo más cerca que estuvimos. 57 horas más tarde, me enamoré
de esta mujer»
Con uno de los arranques más
potentes e hipnóticos en la historia del cine da inicio Chungking Express. La película nos cuenta dos relatos sobre el
amor/desamor acontecidos en las entrañas de Hong Kong. En el primero de ellos
seguimos al agente 223 (Takeshi Kaneshiro), un guardián de la ley solitario,
rechazado por todas las mujeres, a punto de cumplir 24 años. Por azares del
destino, se encuentra con una misteriosa traficante de drogas rubia (Brigitte
Lin), mujer traicionada por quienes fueran sus secuaces, un personaje que lleva
todo el tiempo gafas oscuras, en caso de que salga el sol, y un impermeable,
para prevenirse de las lluvias. El agente y la dama misteriosa apenas
entablarán plática, pero generarán una empatía muy particular, de un enamoramiento
contenido. En la segunda historia seguimos al policía 663 (Tony Leung Chiu Wai),
quien recientemente fue abandonado por su novia. Un buen día conoce a Faye (Faye
Wong), una joven que atiende una cafetería a la cual el agente acude con
regularidad. Faye queda enganchada secretamente del policía, mismo que vive en
permanente ensoñación, recordando al amor pretérito.
«La
gente cambia. Le puede gustar la piña hoy y algo diferente al día siguiente»
Chungking
Express no se parece a ninguna otra película. Está cargada de
diálogos inteligentes, sentidos y hasta con humor, conjuntando dos historias
contrastadas, la primera en clave de fatalidad y la segunda casi rayando en lo
cursi, aunque ambas ligadas en el fondo con una sensación de deseo romántico no
saciado, todo el tiempo latente.
Wong Kar-Wai borda en Chungking Express una exposición
emocional a dos bandas en tono cómico-dramático-melancólico, haciéndose para
ello de recursos técnicos y artísticos que envuelven al filme en un universo
hipnótico; ahí está la maravillosa música que lo mismo ocupa sintetizadores que
emiten sonidos tradicionales chinos potentes, como también la popular canción
de los 60 California Dreamin’; igualmente,
el trabajo fotográfico de Christopher Doyle dota de una armonía fastuosa a
elementos ciertamente cotidianos, que van desde latas de piña hasta las calles
hongkonesas llenas de comerciantes, añadido lo anterior a experimentos visuales
dispuestos por el director en los que ralentiza las imágenes, generando una
estética y una narrativa descomunal.
«Cada
vez que sufro de desamor salgo a correr. El footing ayuda a evaporar el agua
del cuerpo, así no queda nada para las lágrimas»
La leyenda cuenta que Chungking Express fue rodada en 15 días,
luego de un severo periodo de estrés que padecía Wong Kar-Wai, tras la demandante
filmación de la épica Ashes of Time
(1994), para lo cual el cineasta juntó a sus colaboradores cercanos y escribió
sólo algunas líneas que servirían para dar forma a la cinta en cuestión,
propiciando este hecho el que los actores improvisaran sus registros de manera
permanente, resultando este ejercicio histriónico como una muestra excelsa al
momento generar emociones a través de la contención actoral.
«Por
un motivo u otro todo tiene fecha de caducidad. (…) Si el recuerdo se puede
enlatar, espero que nunca caduque. Si hubiera que ponerle una fecha espero que
sea dentro de 10 mil años»
Chungking Express es una película
imperfecta desde el punto de vista de la composición dramática, quizá con altibajos
desde lo que se cuenta pero, como dijera el cineasta y crítico francés François
Truffaut, una película puede ser la mejor desde sus imperfecciones y otra
película puede resultar peor aunque esté muy bien hecha. Por mi parte procuro
revisar por lo menos dos veces al año esta cinta que, dicho sea, fue la que le
dio fama mundial a Wong Kar-Wai a mediados de los noventa, un título que el
propio Tarantino distribuyó por Europa y América quedando maravillado tras
visualizarla.

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