lunes, 13 de enero de 2014

Un Scorsese sobrado y estridente


Tras más de 40 años de carrera cinematográfica, uno ya no sabe qué esperar de un tipo que está más allá del bien y del mal como Martin Scorsese. Eso sí, sus películas más allá de que sean buenas, regulares o malas, siempre serán mejores que la media del cine comercial.

Recuerdo haberme enganchado a su filmografía, como muchos, con esas dos obras de arte que son Taxi driver (1976), que me hablaba con una soberbia contención de un hombre trastornado, que la hacía de justiciero solitario a su manera, entre las sombras de un Nueva York, con cierta decadencia, y Toro salvaje (1980), en donde presentaba el camino cuesta abajo de un boxeador que uva vez fue exitoso pero que termina amenizando centros nocturnos; las dos protagonizadas por un excelso Robert De Niro, hoy venido a menos como intérprete.
Después de esas dos cintas incontestables, la obra de Scorsese navega de arriba hacia abajo, teniendo algunos títulos que me gustan mucho como La última tentación de Cristo (1988), Cabo del miedo (1991), La edad de la inocencia (1993) o La invención de Hugo (2011), a la par de películas que me son indiferentes como El color del dinero (1986), Vidas al límite (1999), El aviador (2004), o la sobrevalorada Buenos muchachos (1990).

A pesar de todo, cada que sale una nueva cinta del cineasta ítalo-estadounidense no tengo duda de acudir al cine; de los directores vivos, es posiblemente uno de los más solventes.

El lobo de Wall Street

Esta semana fui con muchos prejuicios a ver El lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, 2013), la cinta más reciente de Scorsese, título del que ya me habían advertido que no era la gran cosa, incluso una payasada.


La película nos traslada a los años 80, cuando un corredor de bolsa (Leonardo DiCaprio) crea una exitosa organización a base de fraudes, con las prácticas engañosas que forman una burbuja financiera que a muchos les hace ganar dinero inexistente y a otros sí que les da riquezas tangibles.

El lobo de Wall Street está narrada a partir de las reglas de la comedia, pero de una comedia estridente, como si la hubiera dirigido un joven cineasta con ganas de impresionar a la crítica y al gran público. La cinta es todo DiCaprio, que lo hace bien pero que se hace excesiva su presencia en pantalla, desarrollando uno que otro gag que te parte de la risa pero también tirándose discursos que se supone deberían estar llenos de ironía, pero que te sacan más de un bostezo. El filme está lleno de frivolidad, de un humor que seguramente le encantará a chicos adolescentes, exclusivamente hombres, porque todo está visto desde el punto de vista masculino (demasiada testosterona, para mi gusto).

El texto fílmico está basado en la novela homónima escrita por Jordan Belfort, en donde se nos quiere presentar la inmoralidad ya por muchos conocida de aquellos aspirantes a ocupar un escritorio en Wall Street, de los deshumanos que venden acciones de empresas que probablemente estén a nada de quebrar, prometiendo a los compradores que éstas se encuentran en vías de la expansión.

Me parece que la película que mejor expone el asqueroso mundo de los tiburones financieros neoyorquinos es Margin Call (J.C. Chandor, 2011), obra que retrata aquel día en que las finanzas estadounidenses entraron en estado de crisis, en 2008, presentándonos anverso y reverso de un mundo que para muchos es ajeno pero que tiene tantas implicaciones en la vida cotidiana, soberbiamente interpretada por gente como Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Demi Moore y Stanley Tucci, totalmente contrapuesta en sus formas a la que nos ha presentado Scorsese. Quizá la más famosa de todas las películas de corte financiero sea aquella dirigida por Oliver Stone, Wall Street. El poder y la avaricia (1987), en donde conocíamos el perfil de uno de un individuo sin recato moral como Gordon Gekko, encarnado de manera precisa por Michael Douglas.

Creo que El lobo de Wall Street, siendo una cinta entretenida, cansa y cojea del mismo pie que ese título de culto dirigido por David Fincher, El club de la pelea (1999), en donde se nos quiere presentar la configuración del hombre moderno, todo pragmático y evolucionado en términos de valores sociales, pero que a nivel formal y narrativo pecan de «modernidad», se hacen excesivas y saturan la trama.


Avance cinematográfico de El lobo de Wall Street

En términos generales, creo que El lobo de Wall Street es una película que se deja ver pero que cansa; me da la impresión que (como en el propio relato ocurre) Scorsese y DiCaprio debieron estar hasta arriba de cocaína durante el rodaje, sobre todo por el ritmo que le imprimieron a la narración; es mucha excitación, griterío y chiste fácil.

Veo una cinta con un Scorsese sobrado, conocedor de su sapiencia fílmica y de que cualquier cosa que haga será redituable, tanto en los terrenos comerciales como en los de la crítica. Yo pongo a El lobo de Wall Street del lado de las películas de Scorsese que me son indiferentes.

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