viernes, 6 de diciembre de 2013

Irregular tensión en altamar


Hace rato que no veía en la sala de cine al actor estadounidense Tom Hanks, un tipo cuya manera de interpretar me pone nervioso casi siempre, sobre todo cuando la hace de héroe o cuando se tiene que hacer el seductor bobo bienintencionado. Claro, también lo he visto hacer papeles de manera adecuada, principalmente cuando se muestra contenido o en ciertos momentos drama. Para bien, recuerdo principalmente sus interpretaciones en Philadelphia (Jonathan Demme, 1993) y, sobre todo, en ese turbador drama titulado Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002), títulos en los cuales supo no pasarse de la raya y expresar emociones en la medida justa. Del lado negativo, me parece progresivamente insoportable en Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), poco creíble en Rescatando al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998) y muy bobo en El código Da Vinci (Ron Howard, 2006). En otras palabras, Hanks me parece un actor inconsistente, capaz pero que necesita de las variables adecuadas para que se vea bien en pantalla.

Si con Hanks me pasa lo anteriormente descrito, al cineasta británico Paul Greengrass también le noto algún punto de inconsistencia, aunque debo decir que de este director tan bien posicionado en la industria cinematográfica he visto muy poco; solamente La supremacía Bourne (2004), titulo de acción que se deja ver, y Vuelo 93 (2006), drama sobre los atentados del 9-11 en EE.UU. Aunque no tengo el gran bagaje sobre la obra de Greengrass, los títulos referidos me sugieren que detrás ellos tienen al mismo director. El hombre se hace reconocible por el solvente manejo de la acción, por el uso de la cámara en mano constante (casi permanente) y por ese tono documental que transmite en sus relatos, con resultados que no me son del todo convincentes.

Capitán Phillips

Retomé esta semana a Hanks y a Greengrass en el drama Capitán Phillips, película que desde los avances cinematográficos prácticamente me indicó el tono que en general iba a sostener.


Basado en hechos reales, este filme nos cuenta la historia del capitán de la marina  Richard Phillips (Hanks), quien maneja un barco de carga que se traslada por mares africanos, concretamente en las cercanías de Somalia y el Océano Índico. La nave marina y su tripulación se ven invadidos por un grupo de piratas somalíes, mismos que buscan asaltarla y huir con una buena cantidad de dinero. Sin embargo, la astucia del mayor Phillips pondrá a salvo a sus compañeros, aunque quedando secuestrado por los delincuentes de altamar.

Capitán Phillips la califico como una película principalmente irregular. Pienso que crea una muy buena tensión dramática cuando el barco carguero es tomado por los piratas africanos; la cámara está dispuesta en todas las secuencias de esa parte para transmitirte dramatismo (con la cámara en mano recurrente en Greengrass). Sin embargo, cuando los malosos huyen con Phillips y lo toman como rehén, me parece que la tensión va decreciendo y se vuelve rutinaria, principalmente porque hay reiteración de situaciones (los piratas se enfrascan en discusiones estériles) y porque te comienzan a intercalar prolongadamente las imágenes del bote en el que están Phillips y sus secuestradores con otras en donde se ve a militares que hacen planes de rescate en sus bases de operación. La película se me cae por completo en la resolución; no es que me esperara un final distinto a lo visto, lo malo fue que terminé como espectador poniéndome del lado de los secuestradores, implorando que no fueran capturados y que pudieran cobrar el dinero que demandaban, algo que me parece no estaba en los planes del director de la cinta. El final es largo e insustancial.

Eso sí, en el rubro de las actuaciones me parece que Tom Hanks está acertado, dotando de realismo al protagonista: sobriedad cuando es necesario y miedo cuando así lo requiere el desarrollo de la historia. Y destacaría todavía más al somalí que da vida a uno de los piratas, apodado «Flaco», un actor africano de nombre Barkhad Abdi, que me parece posee una naturalidad para ponerse delante de la cámara muy destacada; puede ser el más malo de todos o también el más calculador y humano.


Avance cinematográfico de Capitán Phillips


En términos generales, en Capitán Phillips nos encontramos con claves muy parecidas a lo que Greengrass mostró en Vuelo 93: hay momentos de buen drama, de realismo, pero su visión reduccionista en la narración, esa simpleza del bien (todo lo estadounidense) contra el mal (todo lo demás), sumado a un decaimiento de la tensión, me parece que hacen de la cinta una película que al final no destaca, que sin duda te entretiene a pesar de todo pero que da mucho menos de lo que uno espera del buen cine.

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