Hace rato que no veía en la
sala de cine al actor estadounidense Tom Hanks, un tipo cuya manera de
interpretar me pone nervioso casi siempre, sobre todo cuando la hace de héroe o
cuando se tiene que hacer el seductor bobo bienintencionado. Claro, también lo
he visto hacer papeles de manera adecuada, principalmente cuando se muestra
contenido o en ciertos momentos drama. Para bien, recuerdo principalmente sus
interpretaciones en Philadelphia (Jonathan
Demme, 1993) y, sobre todo, en ese turbador drama titulado Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002), títulos en los cuales
supo no pasarse de la raya y expresar emociones en la medida justa. Del lado
negativo, me parece progresivamente insoportable en Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), poco creíble en Rescatando al soldado Ryan (Steven
Spielberg, 1998) y muy bobo en El código
Da Vinci (Ron Howard, 2006). En otras palabras, Hanks me parece un actor
inconsistente, capaz pero que necesita de las variables adecuadas para que se
vea bien en pantalla.
Si con Hanks me pasa lo
anteriormente descrito, al cineasta británico Paul Greengrass también le noto
algún punto de inconsistencia, aunque debo decir que de este director tan bien
posicionado en la industria cinematográfica he visto muy poco; solamente La supremacía Bourne (2004), titulo de
acción que se deja ver, y Vuelo 93
(2006), drama sobre los atentados del 9-11 en EE.UU. Aunque no tengo el gran
bagaje sobre la obra de Greengrass, los títulos referidos me sugieren que
detrás ellos tienen al mismo director. El hombre se hace reconocible por el
solvente manejo de la acción, por el uso de la cámara en mano constante (casi
permanente) y por ese tono documental que transmite en sus relatos, con
resultados que no me son del todo convincentes.
Capitán
Phillips
Retomé esta semana a Hanks y
a Greengrass en el drama Capitán Phillips,
película que desde los avances cinematográficos prácticamente me indicó el tono
que en general iba a sostener.
Basado en hechos reales, este
filme nos cuenta la historia del capitán de la marina Richard Phillips (Hanks), quien maneja un
barco de carga que se traslada por mares africanos, concretamente en las
cercanías de Somalia y el Océano Índico. La nave marina y su tripulación se ven
invadidos por un grupo de piratas somalíes, mismos que buscan asaltarla y huir
con una buena cantidad de dinero. Sin embargo, la astucia del mayor Phillips
pondrá a salvo a sus compañeros, aunque quedando secuestrado por los
delincuentes de altamar.
Capitán
Phillips la califico como una película principalmente irregular. Pienso
que crea una muy buena tensión dramática cuando el barco carguero es tomado por
los piratas africanos; la cámara está dispuesta en todas las secuencias de esa
parte para transmitirte dramatismo (con la cámara en mano recurrente en
Greengrass). Sin embargo, cuando los malosos huyen con Phillips y lo toman como
rehén, me parece que la tensión va decreciendo y se vuelve rutinaria,
principalmente porque hay reiteración de situaciones (los piratas se enfrascan
en discusiones estériles) y porque te comienzan a intercalar prolongadamente
las imágenes del bote en el que están Phillips y sus secuestradores con otras
en donde se ve a militares que hacen planes de rescate en sus bases de
operación. La película se me cae por completo en la resolución; no es que me
esperara un final distinto a lo visto, lo malo fue que terminé como espectador
poniéndome del lado de los secuestradores, implorando que no fueran capturados
y que pudieran cobrar el dinero que demandaban, algo que me parece no estaba en
los planes del director de la cinta. El final es largo e insustancial.
Eso sí, en el rubro de las
actuaciones me parece que Tom Hanks está acertado, dotando de realismo al
protagonista: sobriedad cuando es necesario y miedo cuando así lo requiere el
desarrollo de la historia. Y destacaría todavía más al somalí que da vida a uno
de los piratas, apodado «Flaco», un actor africano de nombre Barkhad Abdi, que
me parece posee una naturalidad para ponerse delante de la cámara muy
destacada; puede ser el más malo de todos o también el más calculador y humano.
Avance cinematográfico de Capitán Phillips
En términos
generales, en Capitán Phillips nos
encontramos con claves muy parecidas a lo que Greengrass mostró en Vuelo 93: hay momentos de buen drama, de
realismo, pero su visión reduccionista en la narración, esa simpleza del bien
(todo lo estadounidense) contra el mal (todo lo demás), sumado a un decaimiento
de la tensión, me parece que hacen de la cinta una película que al final no
destaca, que sin duda te entretiene a pesar de todo pero que da mucho menos de
lo que uno espera del buen cine.


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