Cuando vi en la cartelera
comercial el título Intriga (Prisoners, 2013) jamás imaginé que fuera
dirigido por el cineasta canadiense Denis Villeneuve, director al que tenía más
asociado con cine de festivales, más propenso a ser exhibido en foros o ciclos
cinematográficos de recintos culturales.
De Villeneuve sólo había
visto previamente La mujer que cantaba
(Incendies, 2010), un título que me
dejó muchas emociones. La película iba de un par de hermanos que, en el lecho
de muerte de su madre, se les asigna la tarea de encontrar a su padre y hermano
desconocidos, en tierras libanesas. La trama se iba desarrollando a partir de
flashbacks que retrataban la tortuosa vida de la madre, tejiendo a lo largo de
un prolongado pero exacto metraje el terreno para estremecernos con uno de esos
finales que suponen una bofetada en seco para el alma, que te cierran la
garganta y que guardas en el recuerdo por siempre.
Intriga
En Intriga estamos ante un thriller
policíaco que sigue la pista a un par de familias que sufren el extravío de sus
respectivas hijas, en pleno Día de Acción de Gracias, en un frío suburbio de
los Estados Unidos. El caso es asignado a un solitario detective (Jake
Gyllenhaal), mismo que tiene la fama de nunca haber fallado, aunque a las
familias afectadas el individuo no les da mucha confianza. El padre de una de
las niñas perdidas (Hugh Jackman) comienza a impacientarse al tener en claro que
hay un culpable de haber privado de la libertad a su hija, llevándole todas las
pistas hacia un adulto con retraso mental (Paul Dano), cayendo paulatinamente en
un estado de ira, al grado de utilizar métodos de tortura para sacarle la
verdad al presunto culpable.
La película básicamente gira
en torno a la idea de las cosas que un padre es capaz de hacer al sentir
comprometida la integridad de uno de sus hijos. Y es que el personaje al que da
vida Jackman te lo plantean en principio como un hombre íntegro, prevenido, de
fe, una persona de familia que, en una situación extrema, es capaz de todo.
Avance cinematográfico de Intriga
Si la premisa de la cinta
son las consecuencias de la desesperación de un padre, en cuanto a la forma en
la que está presentada la trama podemos decir que tiene un trazo laberíntico
(icónicamente representado en el propio filme), con algunos personajes que van
apareciendo (los interpretados de muy buena forma por Melissa Leo y Dylan
Minnette), provocando que el espectador cree hipótesis sobre el móvil del rapto
de las menores, así como sobre el posible culpable.
Viendo a ese solvente actor llamado
Jake Gyllenhaal haciendo de investigador, es inevitable que venga a mi cabeza
un título como el de Zodiaco (David
Fincher, 2007), película a la que se asemeja bastante Intriga, sobre todo por el ritmo pausado y la atmósfera dramática
dosificada que se va construyendo en torno al esclarecimiento de actos
criminales.
Igualmente, Intriga recoge aires de ese majestuoso thriller titulado Río místico (Clint Eastwood, 2003), y del drama danés La caza (Thomas Vinterberg 2012), tanto
por el tono calmo de las narraciones como por la idea de la ira provocada por el daño
causado a menores, aunque no igualándolas en calidad.
Si bien en términos
generales Intriga es una cinta
destacada, la historia nos presenta pequeñas trampas y resoluciones que le quitan algo de la maestría que por
momentos llega a conseguir.
Comparada con La mujer que cantaba, Intriga se queda algo corta, aunque sí
que expone la visión cinematográfica de Denis Villeneuve, un director que
parece gozar con la creación de relatos amplios y con cierta confusión, que van
adquiriendo potencia en los momentos culminantes.
Intriga
posee todas las cualidades de un buen thriller
pero carece de perfección aunque, comparada con la vorágine de
superficialidades efímeras que nos presenta la cartelera comercial, sí que es
una película a destacar del resto.


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