sábado, 21 de septiembre de 2013

EL BUEN CINE DE CARLOS REYGADAS


Si hay un director que se diferencia de la media de los cineastas en México, que nos presenta un mundo auténticamente propio, ese es Carlos Reygadas.

Es cierto que existen actualmente algunos directores mexicanos que, por el estilo de narrar que utilizan, pudieran asemejársele en cierta medida a Reygadas (Amat Escalante, Fernando Eimbcke o Elisa Miller, por mencionar), pero es en esa concatenación de forma y fondo donde el autor en cuestión se aleja de sus similares, creando un cine con mucha potencia, tanto en el discurso que cuenta como en la propia composición de imágenes.

Este artículo lo escribo una semana después de haber visto su más reciente largometraje, Post Tenebras Lux (2012), mismo que por lo menos a mi ciudad (Querétaro) nunca llegó, por lo que tuve ver esa cinta en casa (como casi todas de este director).

De Reygadas he visto prácticamente toda su filmografía (no conozco sus trabajos de cortometraje realizados a finales de los 90 en Europa), que abarca prácticamente la primera década de este siglo XXI.

Japón (2002)


Esta película nos cuenta la historia de un hombre que se desplaza de la ciudad al campo, en una suerte de viaje final, pues se prepara para quitarse la vida. A través de su encuentro con la majestuosidad de la naturaleza, que incluye un acercamiento íntimo y sexual con una octogenaria ermitaña, el protagonista le encontrará otro sentido a la vida.

Batalla en el Cielo (2005)

   
Marcos, quien funge como chofer de la joven Ana (hija de un general), ha cometido un secuestro junto con su esposa, que termina con la muerte del plagiado, hecho que lo perturbará hasta el grado de confesar su crimen con la propia Ana, lo cual desembocará en una tragedia sobre otra.

Luz Silenciosa (2007)


En esta cinta vemos la vida cotidiana de una familia de menonitas, en el estado de Chihuahua, en donde se nos muestra al padre de familia siéndole infiel a su esposa. Sin embargo, pese al acto pecaminoso (el protagonista aparte es hijo de un predicador; la religión es clave en la historia), parece que la doble relación del protagonista posee alguna pureza, algo que incluso sus cercanos llegan a envidiarle.

Post Tenebras Lux (2012)


Si bien esta película es un mosaico de micro historias, la trama que en términos generales seguimos es la de una familia de clase económica media-alta, un matrimonio que vive en alguna zona campirana de México, con sus dos pequeños hijos. Nos enteramos principalmente de los problemas que aquejan al padre, Juan, quien en lo particular parece tener una obsesión por la pornografía (en Internet) y, con su esposa, con quien tiene problemas en la intimidad sexual. A la historia principal se le suman escenas diversas, como la de un partido de rugby, la intromisión del diablo en una casa, una celebración navideña y una orgía.

En perspectiva, parece ser que hay dos temas que a Reygadas le importa mucho explorar y resaltar en sus películas: el sexo y la realidad social en México.

Lo que en Japón el sexo significaba un punto de liberación filosófico, en Batalla en el Cielo era el acto en sí, la carnalidad, mientras que en Luz Silenciosa lo podríamos calificar como una carga moral, ese condición de pecado que el pensamiento judío-cristiano ha permeado en occidente, mientras que en Post Tenebras Lux se nota como una actividad multifactorial, quizás se mira al sexo desde una perspectiva posmoderna.

En lo que tiene que ver con la realidad social, Reygadas en todas sus cintas ha procurado contarnos la parte buena y mala de los pobres y de los acomodados, de la gente de campo y de la de cuidad. Quizá Luz Silenciosa salga de esta definición, ya que pone la cámara en un universo cerrado, particular, en donde todo es más monótono; en el desarrollo de la sociedad menonita.

A mí me deslumbró Japón, con ese retrato de los paisajes naturales, con esa intriga de un protagonista melancólico y solitario que se libera; Batalla  en el Cielo me dejó muchas dudas, ya que nunca me compenetré con la turbación de sus protagonistas; Luz Silenciosa me pareció un portento, creí estar viendo a uno de esos directores de cine «trascendental» (Yasujiro Ozu, Carl T. Dreyer o Andréi Tarkovski), en el mejor de los sentidos (porque a veces esos artistas llegan a ser fatigosos); finalmente, Post Tenebras Lux, aunque no me hipnotizó, siempre me mantuvo interesado, más allá de que lo que veía en ocasiones fuera inconexo, pero que la propia intuición de Reygadas fue construyendo y culminando en una serie de sensaciones que recibí con agrado.

De acuerdo, Reygadas puede ser un cineasta a veces provocador (imágenes de decapitaciones, de felaciones en primer plano), pero me parece un artista que es todo menos gratuito, que filma lo que ve, no lo que idealiza o lo que le marca la oferta y la demanda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario