Ante una sala completamente
vacía, en torno a una película de la cual no tenía ninguna expectativa, con
cero referencias de Jorge Torregrossa, su realizador, así inicié el visionado
del filme español Fin.
El único referente que tenía
de la mencionada producción es el de una de sus protagonistas, Maribel Verdú (Blancanieves, 2012), actriz que siempre
me ha parecido prodigiosa, de talento natural, de esas que con la pura
presencia te llenan la pantalla.
Si bien el título de la
película me invitaba a pensar que estaría ante una de esas cintas con claros
referentes apocalípticos, debo decir que en un inicio me sorprendió.
La historia va de un grupo
de amigos que, tras no verse durante 20 años (desde su juventud), se reúnen
para recordar los viejos tiempos. Sin embargo, el motivo por el cual se
distanciaron durante décadas es oscuro e intrigante, toda vez que uno de los
antiguos camaradas cayó en una crisis psicótica, de la cual quienes se decían
sus amigos tienen algo de responsabilidad. La sorpresa es que, al avanzar la
película, resulta que quien convocó a la reencuentro fue aquel quien cayó en la
demencia.
Hasta aquí, el planteamiento
de la película luce todo intriga, parece que el rumbo del filme será
desenmarañar el misterio de la reunión y la no visible pero latente presencia
del deschavetado.
Cabe destacar que la reunión
de amigos se realiza en una casa de campo, alejada de la ciudad. En ese sitio, las
cosas comienzan a salirse de toda normalidad, cuando de pronto la energía
eléctrica se pierde y los ánimos se caldean, al tiempo de que comienzan a
surgir recuerdos no tan gratos entre los amigos. Para colmo, uno de ellos
desaparece misteriosamente, sin dejar rastro. Es en este punto del filme en el
que parecen estar sentadas las bases para consolidar la trama en una especie de
«slasher» de cuarentones, en donde todo pinta para que aquel demencial personaje invisible comience a
consumar una suerte de venganza, con aquellos que lo dañaron en su juventud. Sin
embargo, la película toma un rumbo completamente diferente al consolidado en el
primer tramo de la historia, cuando lo sobrenatural se acapara de la pantalla,
en donde la intriga que se iba tejiendo más o menos bien se descarta
definitivamente y ahora estamos ante un grupo de amigos que va desapareciendo
uno a uno, sin mayor explicación.
Fin
tiene deficiencias en la verosimilitud de lo que se está planteando en un
principio, pues nos muestra una especie de tensión dramática entre el grupo de
amigos, en donde el pasado se manifiesta como un peso que no se puede desechar
así como así, en donde la presencia de un posible desquiciado remueve los
ánimos, con las historias personales de cada uno de los protagonistas que parecen
tener alguna relevancia. Pero no, lo que inició como algo parecido a Masacre en Texas (Tobe Hooper, 1974),
que se sucedió como un drama psicológico, terminó encaminándose a un raro
apocalipsis estilo Presagio (Luis
Alcoriza, 1974), sólo que en el caso de Fin
la atmósfera es demasiado débil; a uno como espectador le interesa poco lo que
sucede con el paradero de los protagonistas, toda vez que la manera en la que
desaparecen es tramposa, pues el mismo ejercicio cinematográfico, que implica
plano y contraplano, es motivo suficiente para que en un encuadre aparezcan dos
personas juntas y luego en otro ya nada más salga a cuadro una sola, recurso a
todas luces gratuito.
Avance cinematográfico de Fin
La película está basada en la novela homónima de David Monteagudo, motivo por el cual, a
mi juicio, el principal error de la producción se dio desde la adaptación del
guión, en donde bien pudieron omitir muchas de las características del texto
original.
Eso sí, me parece que el
trabajo en la dirección (estrictamente en la yuxtaposición de imágenes) posee
cierta depuración sobre todo en el primer tercio de la película, cuando se
trata de retratar la reunión de los amigos, en donde sostienen algunas conversaciones
y se van desnudando las correspondientes personalidades. No más.
En términos
generales, Fin es un filme fallido
aunque, si lo que se quiere es pasar un rato agradable en el cine y como
alternativa tienes ver lo más nuevo que ha filmado el tal Eugenio Derbez,
entonces la apuesta de esta cinta española no es del todo mala.


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