viernes, 11 de octubre de 2013

‘Fin’: entre la intriga y lo sobrenatural


Ante una sala completamente vacía, en torno a una película de la cual no tenía ninguna expectativa, con cero referencias de Jorge Torregrossa, su realizador, así inicié el visionado del filme español Fin.

El único referente que tenía de la mencionada producción es el de una de sus protagonistas, Maribel Verdú (Blancanieves, 2012), actriz que siempre me ha parecido prodigiosa, de talento natural, de esas que con la pura presencia te llenan la pantalla.
Si bien el título de la película me invitaba a pensar que estaría ante una de esas cintas con claros referentes apocalípticos, debo decir que en un inicio me sorprendió.

La historia va de un grupo de amigos que, tras no verse durante 20 años (desde su juventud), se reúnen para recordar los viejos tiempos. Sin embargo, el motivo por el cual se distanciaron durante décadas es oscuro e intrigante, toda vez que uno de los antiguos camaradas cayó en una crisis psicótica, de la cual quienes se decían sus amigos tienen algo de responsabilidad. La sorpresa es que, al avanzar la película, resulta que quien convocó a la reencuentro fue aquel quien cayó en la demencia.

Hasta aquí, el planteamiento de la película luce todo intriga, parece que el rumbo del filme será desenmarañar el misterio de la reunión y la no visible pero latente presencia del deschavetado.


Cabe destacar que la reunión de amigos se realiza en una casa de campo, alejada de la ciudad. En ese sitio, las cosas comienzan a salirse de toda normalidad, cuando de pronto la energía eléctrica se pierde y los ánimos se caldean, al tiempo de que comienzan a surgir recuerdos no tan gratos entre los amigos. Para colmo, uno de ellos desaparece misteriosamente, sin dejar rastro. Es en este punto del filme en el que parecen estar sentadas las bases para consolidar la trama en una especie de «slasher» de cuarentones, en donde todo pinta para que aquel  demencial personaje invisible comience a consumar una suerte de venganza, con aquellos que lo dañaron en su juventud. Sin embargo, la película toma un rumbo completamente diferente al consolidado en el primer tramo de la historia, cuando lo sobrenatural se acapara de la pantalla, en donde la intriga que se iba tejiendo más o menos bien se descarta definitivamente y ahora estamos ante un grupo de amigos que va desapareciendo uno a uno, sin mayor explicación.

Fin tiene deficiencias en la verosimilitud de lo que se está planteando en un principio, pues nos muestra una especie de tensión dramática entre el grupo de amigos, en donde el pasado se manifiesta como un peso que no se puede desechar así como así, en donde la presencia de un posible desquiciado remueve los ánimos, con las historias personales de cada uno de los protagonistas que parecen tener alguna relevancia. Pero no, lo que inició como algo parecido a Masacre en Texas (Tobe Hooper, 1974), que se sucedió como un drama psicológico, terminó encaminándose a un raro apocalipsis estilo Presagio (Luis Alcoriza, 1974), sólo que en el caso de Fin la atmósfera es demasiado débil; a uno como espectador le interesa poco lo que sucede con el paradero de los protagonistas, toda vez que la manera en la que desaparecen es tramposa, pues el mismo ejercicio cinematográfico, que implica plano y contraplano, es motivo suficiente para que en un encuadre aparezcan dos personas juntas y luego en otro ya nada más salga a cuadro una sola, recurso a todas luces gratuito.


Avance cinematográfico de Fin

La película está basada en la novela homónima de David Monteagudo, motivo por el cual, a mi juicio, el principal error de la producción se dio desde la adaptación del guión, en donde bien pudieron omitir muchas de las características del texto original.

Eso sí, me parece que el trabajo en la dirección (estrictamente en la yuxtaposición de imágenes) posee cierta depuración sobre todo en el primer tercio de la película, cuando se trata de retratar la reunión de los amigos, en donde sostienen algunas conversaciones y se van desnudando las correspondientes personalidades. No más.

En términos generales, Fin es un filme fallido aunque, si lo que se quiere es pasar un rato agradable en el cine y como alternativa tienes ver lo más nuevo que ha filmado el tal Eugenio Derbez, entonces la apuesta de esta cinta española no es del todo mala.

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