Cinco películas en casi 40
años (de 1973 a 2011) era el total de la obra fílmica de Terrence Malik, uno de
los cineastas más enigmáticos del mundo. Todo indicaba que para él realizar una
película era un proceso sinérgico con su propia vida, en consonancia a una
necesidad de expresar que no respondía a los tiempos marcados por la industria
fílmica. Cada una de las películas que filmó en el periodo referido denotan un
riguroso proceso creativo. Así, gusten o no, es imposible soslayar títulos como
Malas Tierras (1973) o La Delgada Línea Roja (1998), cintas que
con su criminalidad y belicismo te encantan, siempre priorizando el lado
poético de la narrativa. Desde luego que también hay que considerar la que para
mí es la obra maestra de Malik, El Árbol
de la Vida (2011), un filme que me te remueve por completo, que a partir de
su lirismo te habla de lo bello y de lo horrible de la vida, presente hasta en
los detalles más pequeños.
No sé qué habrá ocurrido con
el poco prolífico Terrence Malik que, de pronto, le ha entrado una vena por
filmar más películas en menos tiempo. Su más reciente trabajo, To The Wonder: Deberás Amar (2012), está realizado tan sólo un año después que El Árbol de la Vida y, por lo que veo,
para los próximos años tiene cerrados otros tres proyectos. No es que estas
condición a priori lo involucre de pronto en el cine más comercial o que sea en
sí una característica negativa (basta citar a Woody Allen que rueda una
película por año, casi todas magníficas), pero en el caso de Malik parece estar
ocurriendo algo.
To The Wonder: Deberás Amar
Ya desde las críticas que
uno pudo leer a propósito de la presentación de To The Wonder: Deberás Amar en el Festival de Venecia, las
expectativas eran inciertas para el más reciente trabajo de Terrence Malick, pues
la prensa especializada recibió a su cinta de manera muy negativa.
To
The Wonder: Deberás Amar comienza con un par de novios vagando
por Francia (Ben Affleck y Olga Kurylenko), quienes parecen estar viviendo un proceso
de enamoramiento estilo Casablanca.
Pero, en este caso, los amantes deciden unir sus vidas yéndose a vivir a
Estados Unidos, lugar de donde es originario el personaje de Affleck. Ya en
América, y con el pasar del tiempo, la cosa no marcha del todo bien, hay un
desapego principalmente de él producto de las circunstancias de su trabajo y
por el reencuentro con un amor de juventud (Rachel McAdams), circunstancias que
parecen tenerlo interesado en todo menos en su relación. Por lo anterior, los
inicialmente amorosos deciden terminar y ella retorna a París. Luego de ese
rompimiento, Affleck y McAdams se inmiscuirán en una relación, pero algo en él
parece no andar del todo bien y rechaza en algún acercamiento sexual a su nueva
novia, por lo que también rompen. Posteriormente, Kurylenko regresa a EE. UU.
pues el amor que siente por Affleck parece ser muy grade. Sin embargo, la cosa
parece salir de la misma manera que en su primera experiencia como pareja.
Paralelo a la triada
romántica, también aparece el personaje del padre Quintana, interpretado por Javier
Bardem, mismo que en algún momento se relaciona con la historia principal pero
del que no puedo decir más que «simplemente apareció».
Avance cinematográfico de To The Wonder: Deberás Amar
Desde los primeros planos
sabes que estás ante una película de Terrence Malick, con un ritmó lírico y una
consonancia poética entre música, emplazamientos de cámara y fotografía que
comienzan a envolverte, a generarte experiencias sensoriales como es
característico en su obra. Sin embargo, pasada media hora todo se vuelve
reiterativo. Los jugueteos entre Kurylenko y Affleck se me van haciendo pesados
hasta que en determinado momento me empalagan. Hay cierta intriga sobre los
pasados de los personajes protagónicos ya que sus actitudes denotan mucha melancolía.
Esta vez el recurrente empleo de la voz en off que tanto gusta a Malick me
parece que no tiene ni pies ni cabeza, repitiendo una y otra vez frases como «ah,
el amor, ¿qué es el amor?»
A diferencia de El Árbol de la Vida, en donde todo me
parece armonioso y que cada detalle está dispuesto para transmitirte algo, en To The Wonder: Deberás Amar no veo más que a un director carente de
inspiración, sí con una narrativa propia, con un discurso muy particular, pero
que esta vez no engancha.
Y claro que la fotografía
del mexicano Emmanuel Lubezki es preciosa, al igual que la música, pero la
película no da para mucho.
Personalmente debo decir que
en algún pasaje de la película la somnolencia me venció; no me emocioné, no me
divertí ni reflexioné.
Pareciera que a
Malick le sobró metraje de El Árbol de la
Vida (de hecho en los créditos se puede constatar que se utilizaron
secuencias de esa película) y lo utilizó
de la primera forma que se le ocurrió. En otras palabras, en esta ocasión el
cineasta estadounidense filmó una película por el simple hecho de filmarla, no
más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario