domingo, 14 de julio de 2013

Un mero entretenimiento


Estamos en pleno verano cinematográfico y, como es evidente, las alternativas para quienes gustamos del cine de autor se ven completamente reducidas. De esta forma, cuando en la cartelera tienes opciones como Mi Villano Favorito 2, Monsters University o El Hombre de Acero, no se tiene más alternativa que seleccionar la menos mala a juicio propio. También está la opción de quedarte a disfrutar de las películas favoritas, las que se tienen en casa, pero —lo acepto— para mí el hecho de entrar a la sala oscura del cine tiene connotaciones ceremoniales, es como un rito. Y si en las ciudades pequeñas no hay alternativas culturales cinematográficas, pues no queda de otra, al multisalas.

Dicho lo anterior, de todas las opciones que me ofrecía la cartelera comercial decidí acercarme a Guerra Mundial Z, película dirigida por el cineasta suizo Marc Forster.

De Foster no he visto mucho, pero sí me quedó en la memoria El Pasado Nos Condena (2001), uno de esos potentes dramas que te deja enganchado y del que terminas acordándote por un buen tiempo. Con un guion trasladado a la pantalla de manera muy solvente y una triada interpretativa más que buena; jamás he visto a Halle Berry (se llevó el Oscar ese año) y a Billy Bob Thornton actuar de la manera tan realista como lo hicieron (mérito de Forster), sumados al fallecido Heath Ledger, de calidad histriónica comprobada.

Otra cinta destacada del cineasta es ese ejercicio experimental narrativo que supuso Más Extraño que la Ficción (2006), en el que una historia común y corriente se transforma al momento de que su protagonista (Will Ferrell) se da cuenta de que hay un autor omnisciente encargado de determinar su destino. Muy buena película.


Aparte de las mencionadas, Marc Forster tiene en su haber cintas tan heterogéneas como Descubriendo el País de Nunca Jamás (2004) o 007: Quantum (2008). Está claro que el cineasta no es un artista interesado en acercarnos a su universo personal, más bien es un tipo con oficio técnico y una gran capacidad de eficacia narrativa; o sea, alguien que sacó muy buen provecho de sus clases en la escuela de cine.

CINE COMERCIAL Y ¿ZOMBIS?

Guerra Mundial Z nos mete en la vida de una familia neoyorkina, mamá (Mireille Enos), papá (Brad Pitt) e hijas, quienes parecen estar pasando un día como tantos otros. De pronto, la ciudad comienza a convulsionarse a causa de un virus contraído por habitantes de la zona, quienes se ponen como desquiciados, fuera de su estado normal, mostrándose agresivos contra la población. Luego de esto, se nos revela que Pitt es un destacado trabajador de la ONU, con experiencia en investigaciones alrededor del mundo. Será entonces misión de Pitt encontrar la cura de la fatal enfermedad convertida en pandemia, meta para la cual comprometerá su vida y la de su familia. Para ello viaja por el mundo (Corea del Sur, Israel y Gales) en busca de respuestas y soluciones.

La película me la vendieron como de zombis, sin embargo, debo confesar que lo que vi en pantalla dista mucho de los códigos encerrados en un título tan emblemático como La Noche de los Muertos Vivientes (George A. Romero 1968), en donde estábamos ante una serie de criaturas resucitadas, mismas que caminaban lento y sólo querían comer humanos. Sin ser un experto en la materia, como zombi entiendo muerto viviente y en Guerra Mundial Z estamos más ante personas que han sido infectadas, que sólo están en busca de infectar a los demás (¿por qué?, no sé), un fenómeno más parecido al de Exterminio (Danny Boyle, 2002). Las criaturas antagónicas en este caso, a diferencia del zombi convencional, parecen estar llenas de vigor, obsesionadas con saciar sus deseos de morder a los humanos. Hay secuencias muy emocionantes de persecuciones masivas que hacen las criaturas.


En Guerra Mundial Z hay acción, suspenso y ciencia ficción; es básicamente un thriller de fórmula hecho a la medida de Brad Pitt (aparte de protagonista es productor de la cinta), aunque esto no cansa propiamente. A mí me queda claro que cuando a Pitt lo dirige un cineasta inteligente o de menos con oficio, puede llegar a entregarnos interpretaciones bastante destacadas; basta remitirse a títulos como Entrevista con el Vampiro (Neil Jordan, 1994), Seven (David Fincher, 1995) o esa incontestable obra maestra titulada El Árbol de la Vida (Terrence Malick, 2011).

Sin duda Guerra Mundial Z me mantuvo entretenido las casi de dos horas que duró, pero no soy un seguidor de esas historias de héroes gringos a los que la bala les pasa a un milímetro del cuerpo. Lo que particularmente me disgustó en la cinta fue una secuencia en la que palestinos e israelís se encuentran cantando juntos, mostrando su unión pacífica contra los seres infectados, como si esa hermandad fuera un escenario ideal, obviando todos los antecedentes político-bélicos de la realidad; esa visión política tan burda como imperialista de la que Hollywood es en gran medida un canal propagandístico no me gusta para nada.


Avance cinematográfico Guerra Mundial Z


Guerra Mundial Z me parece una película comercial aceptable y nada más, hecha por un director con sensibilidad y oficio.

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