Steven Soderbergh es uno de esos cineastas camaleónicos que lo mismo se
enfundan en películas de corte independiente (Sex, Lies, and Videotape,
1989) que en la mamonería más comercial de Hollywood (Ocean's Eleven,
2001). Se podría decir que aplica esa máxima buñuelesca de hacer películas para
comer y películas por el puro placer del arte.
En el caso de Terapia de Riesgo (2013) nos encontramos
ante una cinta de su lado más autoral, en donde se conjuga un universo con
cierta dosis de perversión, atmósfera envolvente y la predilección por contar
películas en clave de realismo, sumado a que generalmente el director se involucra
en procesos fílmicos como el montaje, la cinefotografía, el guión y la
producción.
La película en cuestión nos presenta la relación médico-paciente que
entablan el psiquiatra Jonathan Banks (Jude Law) y la diseñadora Emily Taylor
(Rooney Mara), poniendo en el centro de la historia la experimentación de
fármacos para combatir la ansiedad. A medida que se desmenuza la trama,
primeramente nos dicen que la chica tiene severos problemas mentales causados
en buena medida por la aprehensión y subsecuente liberación de su marido
(Channing Tatum). Sin embargo, el filme avanza y nos van presentando elementos
que desmienten lo propuesto en un inicio, como la aparición de una antigua
psiquiatra, Victoria Siebert (Catherine Zeta-Jones), quien años atrás habría
atendido a la enferma.
A grandes rasgos la cinta mantuvo mi atención durante todo el metraje
con lo que proponía, incluso hubo momentos en los que creí que estaba ante una
obra grande, pero un descompensado, multi replanteado, inconsistente y enredado
trabajo de guión hicieron que la espuma bajara rápidamente, aunque no tocando
suelo.
En particular me gustó el
desenvolvimiento histriónico del siempre efectivo Jude Law (Contagio,
2011) y de la hoy confirmada buena actriz Rooney Mara (La
Chica del Dragón Tatuado, 2011), quienes en todo momento me parecieron
verosímiles y me generaron emociones, algo de desesperación y un poco de
compasión.
A Soderbergh toda mi admiración
por el ejemplar trabajo en materia de fotografía y de emplazamientos de cámara
en permanente precisión, ausentes de vacuidad, amén de las deficiencias del
guión antes mencionadas.
Terapia de Riesgo es una película muy bien filmada y muy bien
interpretada, pero nada más.
Avance cinematográfico Terapia
de Riesgo


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