jueves, 4 de abril de 2013

Una buena película del admirable Steven Soderbergh


Steven Soderbergh es uno de esos cineastas camaleónicos que lo mismo se enfundan en películas de corte independiente (Sex, Lies, and Videotape, 1989) que en la mamonería más comercial de Hollywood (Ocean's Eleven, 2001). Se podría decir que aplica esa máxima buñuelesca de hacer películas para comer y películas por el puro placer del arte.

En el caso de Terapia de Riesgo (2013) nos encontramos ante una cinta de su lado más autoral, en donde se conjuga un universo con cierta dosis de perversión, atmósfera envolvente y la predilección por contar películas en clave de realismo, sumado a que generalmente el director se involucra en procesos fílmicos como el montaje, la cinefotografía, el guión y la producción.

La película en cuestión nos presenta la relación médico-paciente que entablan el psiquiatra Jonathan Banks (Jude Law) y la diseñadora Emily Taylor (Rooney Mara), poniendo en el centro de la historia la experimentación de fármacos para combatir la ansiedad. A medida que se desmenuza la trama, primeramente nos dicen que la chica tiene severos problemas mentales causados en buena medida por la aprehensión y subsecuente liberación de su marido (Channing Tatum). Sin embargo, el filme avanza y nos van presentando elementos que desmienten lo propuesto en un inicio, como la aparición de una antigua psiquiatra, Victoria Siebert (Catherine Zeta-Jones), quien años atrás habría atendido a la enferma.

A grandes rasgos la cinta mantuvo mi atención durante todo el metraje con lo que proponía, incluso hubo momentos en los que creí que estaba ante una obra grande, pero un descompensado, multi replanteado, inconsistente y enredado trabajo de guión hicieron que la espuma bajara rápidamente, aunque no tocando suelo.


En particular me gustó el desenvolvimiento histriónico del siempre efectivo Jude Law (Contagio, 2011) y de la hoy confirmada buena actriz Rooney Mara (La Chica del Dragón Tatuado, 2011), quienes en todo momento me parecieron verosímiles y me generaron emociones, algo de desesperación y un poco de compasión.

A Soderbergh toda mi admiración por el ejemplar trabajo en materia de fotografía y de emplazamientos de cámara en permanente precisión, ausentes de vacuidad, amén de las deficiencias del guión antes mencionadas.


Terapia de Riesgo es una película muy bien filmada y muy bien interpretada, pero nada más.


Avance cinematográfico Terapia de Riesgo

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