Durante aproximadamente una década los medios
masivos de comunicación (principalmente electrónicos) de los países alineados
al eje imperialista (subordinados a Estados Unidos y al Fondo Monetario
Internacional) nos contaron una y otra vez lo malo que era un militar
venezolano, un hombre que formó parte de un golpe de estado y que después ganó
diversos procesos electorales para establecerse como el presidente de la hoy
conocida como República Bolivariana de Venezuela; el susodicho, nada menos que
Hugo Chávez Frías (1954-2013).
Ante la vorágine global tendenciosa más bien
desinformativa, el cineasta estadunidense Oliver Stone (Pelotón, 1986)
se dispuso a desmentir y a mostrarnos el lado bueno de las cosas. En 2009
presentó el documental Al Sur de la Frontera, cinta que en
esencia retrata el trabajo socialista de los presidentes de Bolivia (Evo
Morales), Paraguay (Fernando Lugo), Argentina (Cristina Fernández), Ecuador
(Rafael Correa) y Cuba (Raúl Castro), haciendo énfasis en gobierno de Venezuela
que encabezó el hoy difunto comandante Chávez.
Cinematográficamente hablando, Al Sur de la
Frontera no nos muestra nada nuevo ni narrativamente original, es más,
me parece correcto afirmar que se trata de un trabajo tendencioso.
Personalmente, aunque reconozco el tufo maniqueista ejercido por Stone, para mí
está plenamente justificado toda vez que hay muy pocas o casi nulas ventanas
masivas que permitan conocer las labores de los mandatarios sudamericanos que,
con distintos matices, han cargado en alguna medida la balanza política hacia
el socialismo (Chávez a la cabeza).
Me gusta lo que veo porque concuerdo con ello en lo
ideológico, pero esto mismo hace que los juicios vertidos luego de la
apreciación del filme sean más subjetivos de lo normal, esto al momento de
calificar que tan buena o mala es una película.
El director no se sale de la
línea narrativa que nos había presentado con anterioridad en los también
documentales Comandante (2003) y Looking for Fidel (2004), en donde nos muestra el
lado humano de la cabeza de la Revolución Cubana, el decano Fidel Castro.
Oliver Stone sabe en qué momento
político se encuentra el mundo y, como un respaldo a los líderes opacados por
los poderes neoliberales globales, simplemente da exposición al lado menos
expuesto de los gobernantes no alineados, concretamente a Hugo Chávez,
una figura que ya es mítica tanto por sus aportaciones sociales como por lo
vilipendiado que ha sido como actante político.


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