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viernes, 10 de julio de 2015

El necesario cine de denuncia


Hay líneas delgadas que la ficción cinematográfica, al abordar temáticas emanadas de la propia realidad, idealmente tendrían que ser respetadas, en nombre de ese condición tan poco utilizada de facto que es la objetividad.

El cine estadounidense, al ser el de mayor penetración en México y en muchos lugares del mundo, es un importante punto de referencia sobre la geopolítica mundial, escondida muchas veces  bajo tramas de heroicidad en títulos dirigidos a las grandes masas. Pienso en aquella pifia cometida por ese gigante de la cinematografía que es Alfred Hitchcock con la película Topaz (1969) cuando, so pretexto de su infalible capacidad de componer el suspenso fílmico, tomó como temática de fondo el conflicto soviético-estadounidense, en el marco de la Crisis de los Misiles suscitada en Cuba, presentando a los socialistas como los más malos de todos y a los pro yanquis como los justicieros del mundo, en una clave tan maniquea como absurda, no pudiéndosele reclamar al maestro del suspense que se trate de una cinta aburrida. Y qué decir de la franquicia cinematográfica Rambo (1982, 1985 y 1988), con un Sylvester Stallone de protagonista que, cuando era requerido, se internaba en la selva vietnamita o se desplazaba luchar en territorios afganos, dependiendo del enemigo que los Estados Unidos tuviera en la mira, burdamente retratando mendacidades como aquella noción de que los norteamericanos habrían ganado su conflicto en contra de Vietnam. La última referencia de cine político estadounidense que tengo es esa intriga dirigida y protagonizada por Ben Affleck llamada Argo (2012), en donde una misión de rescate gringa se internaba en territorio persa para dar salvación a diplomáticos norteamericanos que se encontraban cautivos en medio de la revolución iraní, presentándonos al país medio oriental como una suerte de infierno habitado por salvajes, en una trama que, a su favor, supo jugar con acertados ejercicios de suspenso, no pudiéndose alejar finalmente de ese tufillo panfletario, en el marco de las recientes tensiones políticas entre Estados Unidos e Irán.