sábado, 22 de junio de 2013

‘Los amantes pasajeros’: Almodóvar no me decepciona


Haciendo un recuento retrospectivo de las películas que llevan la firma de Pedro Almodóvar,  me doy cuenta que apenas he visto una decena de las arriba de veinte cintas que el cineasta español ha filmado. Y sin embargo me parece sabérmelo todo de principio a fin.

A mi juicio, el director tiene dos géneros por los cuales transita el total de su filmografía: la comedia negra y el drama. También, sus filmes tienen la constante de exaltar el diseño artístico y el meticuloso trabajo de fotografía en la composición de cada encuadre.

Posiblemente el cine de Almodóvar se pueda definir a partir de un progresivo refinamiento en la  construcción de sus imágenes, paulatinamente presentando un decrecimiento en la acidez de sus tramas, teniendo una etapa inicial en la que toda la influencia de la Movida (movimiento contracultural español en el que el arte se despojó de toda exquisitez políticamente correcta) se deja ver (Entre Tinieblas, 1983), evolucionando hasta exponer un rigor simétrico de sus encuadres y la tendencia a una mayor dramatización de sus historias (Volver, 2006).

También, vale hacer mención que en toda su filmografía siempre se ha preocupado por revisar la condición femenina humana (tanto en mujeres como en hombres).

El universo de siempre

Los amantes pasajeros cuenta la historia de una tripulación de un avión comercial que viaja de España a México. Sin embargo, la aeronave presenta un problema en el tren de aterrizaje por lo que tienen la necesidad de realizar un descenso forzoso. Al presentarse dificultades para llegar a tierra, los encargados del vuelo deciden darles somníferos a los viajeros de la clase turista, para evitar conflictos de esquizofrenia colectiva, quedando despiertos los pilotos, los aeromozos y seis tripulantes de la primera clase.


La película nos expone diversos conflictos de cada uno de los pasajeros que se encuentran despiertos. Vemos, entre algunos otros, a una vidente en busca de perder su virginidad (Lola Dueñas); el triángulo amoroso entre piloto, copiloto y uno de los aeromozos (Antonio de la Torre, Hugo Silva y Javier Cámara); una scort (dama de compañía) que tiene entre sus clientes a personajes de gran relevancia internacional a la par de que presenta delirios de persecución (Cecilia Roth); un mexicano misterioso que trabaja como agente de seguridad (José María Yazpik); y un pez gordo de las finanzas que busca huir de la justicia de su país, perseguido por fraude (José Luis Torrijo).


Avance cinematográfico de Los Amantes Pasajeros

La cinta es un cóctel de pedazos de vida de gente que por supuesto sólo pertenece al universo del propio Almodóvar. Es claro que el director manchego quiso trasladar ese enfoque seminal que dio vida a su filmografía pero ya bajo la óptica de la madurez que supone rodar constantemente durante casi 40 años.


El filme no me decepciona, tiene todas las virtudes y defectos que espero de Almodóvar. En positivo, Los amantes pasajeros me entretiene, me saca alguna sonrisilla, tiene una base argumental original y una fotografía excelsa. Lo negativo, como en todas sus películas, hasta en las que más me llenan (Todo sobre mi madre, 1999; y   ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, 1984) es que siempre le sobra trama, tiene el defecto de contar más historia de la que necesito; su sentido del humor no es nada universal y se enfoca en hacer reír a partir de lo sexual; la dosis de drama en la historia es de lo más burda; y, en particular, el numerito musical que hacen los aeromozos (coreografiando la canción pop ochentera I'm So Excited) no me causó mucha gracia. Tampoco me interesó la contextualización de la realidad que se hace en el filme, citando temas de la realidad que hoy vive España (y el mundo) sobre las situaciones de crisis económicas, dramas familiares, problemas de inseguridad (incluso se hace referencia a la violencia en  México), las modernas prácticas familiares, la proyección de la hipocresía oligárquica y demás.


Personalmente destaco las actuaciones de Lola Dueñas y Javier Cámara (habituales en la filmografía de Almodóvar), al igual que la solvencia interpretativa de Cecilia Roth, una señora que muy a pesar del careto plástico que ha hecho de su bello rostro conserva el porte y la verosimilitud histriónica de siempre.

Reitero, Almodóvar no me decepciona, sigue siendo el mismo de siempre: ahí está su universo, con todo lo que me gusta y lo que no me gusta de sus películas.


Sin duda Los amantes pasajeros es una cinta regular, eso sí, un paso adelante luego del traspié que supuso La Piel Que Habito (2011); una película que supera la calidad de la media que el cine comercial nos ofrece en estos días. Y eso ya es de agradecerse.

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