Haciendo un recuento retrospectivo de las películas que llevan la firma
de Pedro Almodóvar, me doy cuenta que apenas he visto una decena de las
arriba de veinte cintas que el cineasta español ha filmado. Y sin embargo me
parece sabérmelo todo de principio a fin.
A mi juicio, el director tiene dos géneros por los cuales transita el
total de su filmografía: la comedia negra y el drama. También, sus filmes
tienen la constante de exaltar el diseño artístico y el meticuloso trabajo de
fotografía en la composición de cada encuadre.
Posiblemente el cine de Almodóvar se pueda definir a partir de un
progresivo refinamiento en la construcción de sus imágenes,
paulatinamente presentando un decrecimiento en la acidez de sus tramas,
teniendo una etapa inicial en la que toda la influencia de la Movida (movimiento
contracultural español en el que el arte se despojó de toda exquisitez
políticamente correcta) se deja ver (Entre Tinieblas, 1983),
evolucionando hasta exponer un rigor simétrico de sus encuadres y la tendencia
a una mayor dramatización de sus historias (Volver, 2006).
También, vale hacer mención que en toda su filmografía siempre se ha
preocupado por revisar la condición femenina humana (tanto en mujeres como en
hombres).
El universo de siempre
Los amantes pasajeros cuenta la historia de una
tripulación de un avión comercial que viaja de España a México. Sin embargo, la
aeronave presenta un problema en el tren de aterrizaje por lo que tienen la
necesidad de realizar un descenso forzoso. Al presentarse dificultades para
llegar a tierra, los encargados del vuelo deciden darles somníferos a los
viajeros de la clase turista, para evitar conflictos de esquizofrenia
colectiva, quedando despiertos los pilotos, los aeromozos y seis tripulantes de
la primera clase.
La película nos expone diversos conflictos de cada uno de los pasajeros
que se encuentran despiertos. Vemos, entre algunos otros, a una vidente en
busca de perder su virginidad (Lola Dueñas); el triángulo amoroso entre piloto,
copiloto y uno de los aeromozos (Antonio de la Torre, Hugo Silva y Javier
Cámara); una scort (dama de compañía) que tiene entre sus
clientes a personajes de gran relevancia internacional a la par de que presenta
delirios de persecución (Cecilia Roth); un mexicano misterioso que trabaja como
agente de seguridad (José María Yazpik); y un pez gordo de las finanzas que
busca huir de la justicia de su país, perseguido por fraude (José Luis
Torrijo).
Avance cinematográfico de Los Amantes Pasajeros
La cinta es un cóctel de pedazos
de vida de gente que por supuesto sólo pertenece al universo del propio
Almodóvar. Es claro que el director manchego quiso trasladar ese enfoque
seminal que dio vida a su filmografía pero ya bajo la óptica de la madurez que
supone rodar constantemente durante casi 40 años.
El filme no me decepciona, tiene
todas las virtudes y defectos que espero de Almodóvar. En positivo, Los amantes pasajeros me entretiene, me saca alguna
sonrisilla, tiene una base argumental original y una fotografía excelsa. Lo
negativo, como en todas sus películas, hasta en las que más me llenan (Todo
sobre mi madre, 1999; y ¿Qué
he hecho yo para merecer esto?, 1984) es que siempre le sobra trama, tiene
el defecto de contar más historia de la que necesito; su sentido del humor no
es nada universal y se enfoca en hacer reír a partir de lo sexual; la dosis de
drama en la historia es de lo más burda; y, en particular, el numerito musical
que hacen los aeromozos (coreografiando la canción pop ochentera I'm So Excited) no me causó
mucha gracia. Tampoco me interesó la contextualización de la realidad que se
hace en el filme, citando temas de la realidad que hoy vive España (y el mundo)
sobre las situaciones de crisis económicas, dramas familiares, problemas de
inseguridad (incluso se hace referencia a la violencia en México), las
modernas prácticas familiares, la proyección de la hipocresía oligárquica y
demás.
Personalmente
destaco las actuaciones de Lola Dueñas y Javier Cámara (habituales en la
filmografía de Almodóvar), al igual que la solvencia interpretativa de Cecilia
Roth, una señora que muy a pesar del careto plástico que ha hecho de su bello
rostro conserva el porte y la verosimilitud histriónica de siempre.
Reitero,
Almodóvar no me decepciona, sigue siendo el mismo de siempre: ahí está su
universo, con todo lo que me gusta y lo que no me gusta de sus películas.
Sin duda Los
amantes pasajeros es una
cinta regular, eso sí, un paso adelante luego del traspié que supuso La Piel Que Habito (2011); una película que supera la
calidad de la media que el cine comercial nos ofrece en estos días. Y eso ya es
de agradecerse.


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