Hace cincuenta años vio la luz una
de mis tres películas favoritas de ese gran cineasta tan vilipendiado en su
momento, John Ford. 1962 fue el año de estreno de El Hombre que Mató a
Liberty Valance.
Hay películas del oeste clásicas
de Ford que llevan el género a la perfección: Fuerte Apache (1948), La Legión Invencible (1949) o Dos Cabalgan Juntos (1961). Sin
embargo, las mejores son aquellas a las cuáles dota de complejidad psicológica,
de encuentros y desencuentros de los personajes, de gran nervio dramático, de
reivindicación de los perdedores u oprimidos, de complejidad moral y de una
melancolía constante, su obra en clave de western crepuscular: El Gran Combate (1964) o Más Corazón que Odio (1956).
El Hombre que Mató a Liberty
Valance nos cuenta la anécdota
de un viejo (James Stewart) que rememora la transición de un pequeño pueblo del
oeste sin leyes a la vida democrática, llevada esta evolución a partir de
sucesos que ocurrieron con un viejo amigo Tom Doniphon (John Wayne), su esposa Hallie
(Vera Miles) y el maleante Liberty Valance (Lee Marvin).
Lo que vemos en la cinta es un triángulo
amoroso: la chica tiene que decidirse entre dos hombres; vemos también como a
través de la educación un pueblo entra a la democracia representativa;
observamos al clásico héroe silencioso, ese que dio su gran golpe en las
penumbras; está presente el contraste entre dos tipos de personas: los
racionales y los pasionales.
Evidentemente la película tiene un argumento
bastante interesante, una historia qué contar con más de un nivel discursivo
(el amor, la política y la historia) y una línea dramática interesante. Pero,
sobre todo, esta cinta llega a ser una gran obra maestra del cine gracias a la
conjunción de John Ford, de su cinefotógrafo William H. Clothier y de las
memorables actuaciones que no dan tiempo para respirar.
Un filme en blanco y negro que se te queda en
la retina; un filme que te hace añorar a un amigo tan leal como Wayne, que te
hace sufrir con él, que te lleva a querer gritar su nombre, para que todo el
mundo sepa quién fue ese gran héroe llamado Tom Doniphon.
Y qué si John Ford era fascista y
misógino como a algún «listo» se le ocurrió decir para demeritar el trabajo del
maestro (con títulos como Siete Mujeres —1966— desmentiría esas acusaciones sin
fundamentos reales); y qué si la militancia de James Stewart y John Wayne era
republicana (esto sí es verídico). Lo importante es que un buen día se juntaron
para hacer El Hombre que Mató
a Liberty Balance, el western crepuscular de mi vida.


Muy buen film, extraordinarias actuaciones, y excelente dirección!!!
ResponderEliminarMaricihuatl
Uno de las películas más grandes.
EliminarSaludos!