domingo, 19 de febrero de 2012

‘El artista’: ¡Qué culpa tiene Bernard Herrmann!




Fiasco, mentira, tomadura de pelo, engaño, petardo, farsa, estafa; simplemente la gran decepción del 2012 (y eso que va comenzando el año). Alabada hasta las narices por donde pasó (Cannes, Hollywood, San Sebastián, toda Europa, incluso México) la prensa especializada, generalmente dividida, unificó criterios y no la bajaban de hermosa y entrañable.

Sin embargo, y a pesar de lo anterior, algo en El Artista (Michel Hazanavicius, 2011) no concordaba, ya que rara vez la recepción que se da en los festivales élite del mundo coincide con la opinión de la academia norteamericana de cine. La respuesta, sencilla: una trama susceptible al alabo gratuito y un trabajo de distribución bastante listo. Por un lado la cinta no se cansa de “referenciar” a otros grandes títulos de la historia del cine y, por otra parte, ensalza a la industria gringa desde sus orígenes. Encima de todo te la venden como una película muda, en plena época de desarrollo tecnológico: cómo no va a dar de qué hablar.

(Spoiler)


El Artista tiene un argumento tan corto como plagiario. Un actor todo estrella del cine silente, George Valentin (Jean Dujardin), experimenta el descenso dentro del mundo de la actuación al hacerse popular el cine sonoro. Por el contrario, a la joven actriz Peppy Miller (Bérénice Bejo) le sienta de maravilla la conversión del mudo al sonoro, pues su carrera asciende rápidamente. Y el final feliz: los dos terminarán consiguiendo el éxito tras encontrar en el musical y en sus coreografías un sitio en donde cabe el triunfo de ambos. Cualquiera que haya visto Cantando Bajo la Lluvia (Stanley Donen / Gene Kelly, 1952) notará que más que una inspiración hay un plagio en el argumento del legendario musical. Incluso los rasgos físicos de Dujardin se asemejan a los del legendario Gene Kelly.


Las interpretaciones de los dos protagonistas de El Artista fastidian. En el caso de Dujardin, desde el principio, sobreactúa de forma categórica, intentando emular a algún actor clásico pero dejando un sabor de boca más bien empalagoso. Por su parte, la  también esposa de Michel Hazanavicius (director de la película), Bérénice Bejo, luce más bien incipiente; en ningún momento se compagina uno con su situación, primero de talento incomprendido y, después, de estrella boba con ganas de ayudar a aquel de quien se ha enamorado. Y lo último que faltaba, que utilicen a un perrito “tierno” para sacar el suspiro gratuito en el espectador; y lo consiguen. El único personaje rescatable en la cinta es el siempre adecuado John Goodman (El Gran Lebowski, 1998), aunque ningún mérito a la dirección ya que es un intérprete secundario de lujo que, aunque aparezca junto a una piedra, siempre lucirá perfecto.

Y bueno, para esconder aparte los desafortunados gags visuales que para nada se te quedan en la retina y que apenas una risa contenida sacan (que puede ser de humor voluntario o involuntario).


¡Qué culpa tiene Bernard Herrmann!


Y la gota que derramó vaso,  el más torpe de los homenajes planteados por  Hazanavicius: incluir la música principal de una de las más grandes cintas en la historia del cine, Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958). ¿Por qué jodidos se mete con esa obra de arte mayor? Ese fue el momento más bochornoso, pues para alguien admirador hasta el cansancio de la mencionada cinta de Hitchcock le pareció ofensivo y de mal gusto escuchar las notas de una de las bandas sonoras más grandes, compuesta por el gran genio de la música Bernard Herrmann.

Seguramente Michel Hazanavicius quedará encumbrado como aquel que realizó la gran película muda en plena época del cine comercial sonoro, referenciando títulos clásicos como Ciudadano Kane, Rebeca, Sombrero de Copa, El Ocaso de una Estrella y cualquier otra película que algún listillo haya detectado; incluso también referenciando a personajes icónicos como Marilyn Monroe, Douglas Fairbanks, Rodolfo Valentino o Fred Astaire. Pero no por poner elementos o referencias de otras películas se tiene que calificar como “magistral” la dirección de una película. Si acaso lo único que demuestra el cineasta es que ha visto mucho cine, y nada más. Pero en cuanto a frescura, profundidad o calidad en la narración El Artista se queda muy cortita.


El colofón de la gran mentira.

Avance cinematográfico de El Artista

Para ir cerrando, El Artista no es una película muda porque contienen banda sonora, en algunos pasajes cuenta incluso con sonidos incidentales y sobre el final aparecen unos pocos diálogos. Para ver la esencia del cine mudo les recomendaría que mejor apreciaran esa primera media hora del largometraje de animación WALL•E (Andrew Stanton, 2008); si lo que prefieren ver es una película sin diálogos, acérquense a La Guerra del Fuego (Jean-Jacques Annaud, 1981); o, en su defecto, si lo que se busca es experimentar una película muda en una época en donde el cine sonoro ya era toda una realidad, pueden apreciar el título La Última Locura (Mel Brooks, 1976); finalmente, si lo suyo es el cine dentro del cine, qué mejor que observarlo en la magistral La Rosa Púrpura del Cairo (Woody Allen, 1985).


Pero el atraco ya está hecho, la cinta ha ganado innumerables premios y seguro se alzará con más de un Oscar en la siguiente edición de los premios de la academia estadounidense, quedando en la historia como un hito del cine. Qué vergüenza, francamente da coraje que quite espacios en las salas de cine a otros títulos que muy seguramente son más interesantes y mejor llevados. Muy posiblemente El Artista tampoco sea la peor película del mundo, pero sí una de las más infladas.

7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Eso queeeeee??.

      Ah la inmadurez del humano

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    2. No hablemos de mamas que este es un espacio dedicado al cine y no a la anatomía. Además no poseo pues soy varón.

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  2. Pues bueno, no conozco sobre este filme, confío en tus comentarios aunque me latería verla pa saber lo falso y las copias que ha hecho!!!

    Saludos

    Y ese anónimo, bastante infantil!!
    Maricihuatl

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  3. COINCIDO TOTALMENTE CON LA CRITICA. SALUDOS

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  4. concuerdo que "el artista" esta mas inflada de lo que debiera ser...
    chaplin se esta revolcando en su tumba

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  5. Yo vi el trailer y me enamoré, esperaba con ansias el estreno pero también me decepcioné al verla. Toda la magia, el estilo y el tino para recrear el cine de esa época que vi en el trailer ya se había ido desde la mitad de la película. La historia es horrible, es más maduro, trascendental (y para empezar, divertido) un capítulo de Betty Boop. Dujardin está hermoso, pero lo único que sabe hacer es sacar su sonrisita galana. Bejo tiene ángel pero su papel es terriblemente tetho y eso de usar a perro para conseguir empatía con el público es como del Circo Atayde. Estoy seguro de que si hubieran hecho esa película a colores, habría fracasado y ni Hallmark la hubiera querido hacer, por lo tanto no se sostiene por méritos propios sino necesita de efectos y toques nostálgicos cuya crítica amará mientras parezca retro.

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